POR PRAEDE OLIVERO FELIZ, para Ecos del Sur.
Yo presenci� el juicio contra Manuel Nerviles Cede�o Beltr�, en sala de audiencia del tribunal colegiado de primera instancia de Barahona y fu� testigo de los afectos de la pareja, pero tambi�n de que no qued� una prueba v�lida para condenarlo. Veamos por qu�:
La querellante, esposa del imputado, quien es padre biol�gico de parte de sus hijos as� como padre de crianza de los otros, no s�lo lo perdon�, sino que desisti� de la querella, por lo que el fiscal s�lo, mantuvo la acci�n penal contra el imputado. Ya en el juicio, no vali� la amenaza del fiscal para que mantuviera su versi�n inicial ante la fiscal�a, contra el imputado, ella aceptaba cualquier sacrificio, hasta la c�rcel, al declarar que minti� para que lo hicieran preso, ya que discutieron y forcejearon ambos, sin llegar a golpearla. Ella no quer�a condena ni prisi�n para un hombre inocente. La fiscal�a perd�a una prueba fundamental.
Present� el fiscal su segunda prueba, al magistrado Nazario, fiscal como �l, quien recibi� el caso; pero este lo defraud�, declar� a favor del imputado y dijo que pidi� prisi�n preventiva como medida de coerci�n, porque como fiscal nuevo quer�a impresionar, el no vio golpes en la v�ctima y querellante, no tenia prueba que aportar contra el imputado. Esa actitud no cay� bien al magistrado Ariel, quien represent� la acusaci�n. As� perdi� el final en su segunda prueba.
S�lo quedaba el certificado m�dico que refer�a dos lesiones, una en el cuello y otra en la pierna, los cuales neg� la victima que existieran y menos que se la provocara el imputado; perd�a de ese modo un fiscal preparado, acostumbrado a ganar, su tercera prueba.
Ese fiscal astuto pidi� un testigo instrumental, el m�dico legista para avalar o autenticar con la oralidad el certicado m�dico; pero vaya sorpresa, este dijo que no vio el golpe en el cuello, que lo puso porque la victima le dijo y que el golpe en la pierna no pod�a precisar cuando lo recibi�. Como la v�ctima dijo ante los jueces que era una quemadura antigua perd�a el fiscal su cuarta prueba.
Escuch� al fiscal dictaminar condena, a la defensa pedir descargo y cre� que los jueces debieron descargarlo.
Esa condena se caer� en la apelaci�n o en la casaci�n, ya que carece de base legal y constituye una injusticia.
Recordemos que ya no existe la �ntima convicci�n de los jueces; como jurisprudencia tomemos en cuenta el no ha lugar a Tonti Rutinel Dom�nguez, en un caso an�logo y con pruebas que fueron desvirtuadas.