POR JOSE A. MATOS PE�A
Para Ecos del Sur.
Al llegar hoy a los primeros 28 d�as de gesti�n del presidente Danilo Medina, que han sido poco intensos, para muchos que err�neamente esperaban ver volar muchas cabezas, en t�rminos de funcionarios importantes, para nosotros han sido de relativa normalidad y de se�ales positivas de parte del presidente, para con el pa�s.
En mi condici�n de perrede�sta y de Enriquillense, asfixiado por el crecimiento desmedido del lago Enriquillo quedo con mucho por desear de esos 28 d�as de gobierno, sin dejar de saber que este, nace de una gesti�n anterior, de un total de doce a�os de gobierno, del presidente y l�der del partido que les sustenta, al cual le debe los mayores esfuerzos en la consecuci�n de lo que es hoy d�a, el presidente de todos los dominicanos.
Con medidas tibias y otras esperanzadoras, han discurrido los d�as referidos, en los que resalta fundamentalmente, la condici�n de hombre discreto, inteligente, paciente y comedido, que para dirigir los destinos de una naci�n descalabrada por la mentalidad de gobierno de su antecesor, pueden ser factor fundamental en la conducci�n de los pr�ximos 1430 d�as.
Apostamos a la esperanza, que es lo �ltimo que se debe perder, de que al final, las acciones del presidente de un pa�s presidencialista, en el cual, esa cualidad resalta con mas relevancia, y dentro de esas acciones que nos suman la esperanza, est� la decisi�n de volver los equipos y las acciones al interior del pa�s por parte del ministerio de Obras P�blicas, la acci�n y reedici�n de las ayudant�as, que nos recuerdan el gobierno de don Antonio Guzm�n Fern�ndez, mejor valorado del pasado, por su apoyo al campo y la inversi�n, en agro, escuelas, centros peque�os de salud y por tanto deseabilidad del campesino, de vivir en �l.
La ayudant�a de Neiba por ejemplo, fue de los primeros pedimentos hechos por don N�stor Matos, a su amigo y compa�ero don Antonio Guzm�n, que junto al inicio de construcciones de cl�nicas y escuelas,la Oficina del Bag�cola y la Gerencia del Inespre, entre otras acciones, como la policl�nica de Apolinar, en la parte alta de Neiba y la policl�nica de Galv�n, marcaron la diferencia, que tiene la oportunidad de hacer, don Danilo Medina hoy.
Para nueva satisfacci�n nuestra, en mi condici�n de vicepresidente de la gran Asociaci�n de regantes �La Trifurcaci�n �, vimos hoy, la llegada de dos portentosas Retro-Excavadoras de rodamiento met�lico, al distrito de riego, �Lago Enriquillo�, estos con otros equipos ya entregados suman 8 unidades de trabajos diversos, que de recibir su encargado, el ingeniero Radames Tejada, la merecida confianza y el apoyo, sobre todo en combustibles, empezar�an a palear, tan siquiera un poco, la desgracia de nuestros coterr�neos.
En mi condici�n de perrede�sta y de Enriquillense, asfixiado por el crecimiento desmedido del lago Enriquillo quedo con mucho por desear de esos 28 d�as de gobierno, sin dejar de saber que este, nace de una gesti�n anterior, de un total de doce a�os de gobierno, del presidente y l�der del partido que les sustenta, al cual le debe los mayores esfuerzos en la consecuci�n de lo que es hoy d�a, el presidente de todos los dominicanos.
Con medidas tibias y otras esperanzadoras, han discurrido los d�as referidos, en los que resalta fundamentalmente, la condici�n de hombre discreto, inteligente, paciente y comedido, que para dirigir los destinos de una naci�n descalabrada por la mentalidad de gobierno de su antecesor, pueden ser factor fundamental en la conducci�n de los pr�ximos 1430 d�as.
Apostamos a la esperanza, que es lo �ltimo que se debe perder, de que al final, las acciones del presidente de un pa�s presidencialista, en el cual, esa cualidad resalta con mas relevancia, y dentro de esas acciones que nos suman la esperanza, est� la decisi�n de volver los equipos y las acciones al interior del pa�s por parte del ministerio de Obras P�blicas, la acci�n y reedici�n de las ayudant�as, que nos recuerdan el gobierno de don Antonio Guzm�n Fern�ndez, mejor valorado del pasado, por su apoyo al campo y la inversi�n, en agro, escuelas, centros peque�os de salud y por tanto deseabilidad del campesino, de vivir en �l.
La ayudant�a de Neiba por ejemplo, fue de los primeros pedimentos hechos por don N�stor Matos, a su amigo y compa�ero don Antonio Guzm�n, que junto al inicio de construcciones de cl�nicas y escuelas,
Para nueva satisfacci�n nuestra, en mi condici�n de vicepresidente de la gran Asociaci�n de regantes �
