POR JUAN TOMAS OLIVERO.
Cuando los seres humanos trascienden la finitud de sus familias, se hacen eternos en la tradici�n y en la piel de los pueblos que le ven nacer. Ha Lacerado el alma de la provincia de Barahona la infausta noticia de retirar de los premios de ACROARTE la denominaci�n, que por 28 a�os, conserva y dimensiona la memoria y el arte de la m�s grande y soberana Folklorista dominicana, Casandra Damir�n.
La reacci�n de los ciudadanos de Barahona, consternados, estupefactos y presos del asombro y la indignaci�n, expresa la forma en c�mo esta mujer entr� en el coraz�n del alma de la gente del Sur y en particular de Barahona.
A esta actitud de defensa de un grupo de abogados de Barahona, el se�or Alfonso Qui�ones la ha calificado de oportunismo barahonero, oportunismo al que se ha sumado el maestro Ram�n Orlando y Pochy Familia, y al que se sumara todo aquel tenga un grado m�nimo de consciencia cultural. En la capital, uno que otro vendutero del periodismo, con la habilidad y la destreza de armar una columna construyendo sofisma, no as�, tal vez, con el talento y formaci�n, se creen con la autoridad y el derecho de ofender profesionales de provincias y estigmatizar regiones.
Rhina Ram�rez, la mejor int�rprete dominicana de la balada y el bolero, us� para abrir sus espect�culos en sus giras por el mundo, la canci�n que don Luis Rivera escribiera para Casandra, �Mand�, esta sure�a de las Matas de Farf�n no solo internacionaliz� el merengue interpretando esta pieza musical; sino, que hizo al mundo testigo de la grandeza de quien fuera una de sus mentoras, Casandra Damir�n, �La Soberana �.
Casandra no solo fue grande por su arte, sino por ser fuente de lo m�s puro del arte dominicano, fue una escuela para artistas como: Rhina Ram�rez, Taty Sala y Olga Lara, entre otras. La Soberana constituye, esto sin herir su familia sangu�nea, un bien cultural intangible, y como tal dej� de pertenecer a la Familia Rivera Damir�n, es un s�mbolo cultural y un patrimonio del pueblo dominicano, la regi�n sur y la Provincia de Barahona.
ACROARTE, la familia Rivera Damir�n y la Cervecer�a Nacional, destruyen un s�mbolo del imaginario cultural del arte dominicano, al decidir tan ligeramente y, sopesar solo sus razones, en las que cuenta y prima con legitima sospecha, la pugna publicitaria, lucha de canales por la transmisi�n, o, intereses econ�micos marginales; no as�, los intereses culturales y sociales del pa�s y Barahona
Han olvidado estas instituciones el derecho social que tienen los pueblos a hacer tradici�n y conservar sus valores culturales.
Barahona y los que somos de esta regi�n y provincia, somos merecedores, con justo derecho, de que nuestros artistas, hombres y mujeres, trasciendan y sean distinguidos con un honor nacional de esta naturaleza. No es justo despojarnos de este derecho. Casandra hija y s�mbolo de la cultura barahonera, debe permanecer en los premios de ACROARTE y en el coraz�n del arte nacional.
