Para lograr la candidatura presidencial de su partido, Danilo Medina vade� r�os, recorri� carreteras, pueblos, calles, salt� cercas y convenci� a miles de compa�eros. Para lograr la presidencia de la Rep�blica hizo todo eso y un poco m�s. Por eso, hoy es el Presidente de todos los dominicanos.
El hijo de Arroyo Cano, que enorgullece a cada uno de los hombres y mujeres que venimos del Sur-suroeste ha hecho compromisos que nos motivan a confiar m�s en �l y esperar fije su mirada hacia la zona m�s pobre de la naci�n y la que �l conoce de toda la vida. Pero los retos de Danilo Medina no terminan.
Desde el pasado 16 de agosto aumentaron en cantidad y en calidad. El mismo afirma haber salido airoso del reto de integrar una familia que por 35 a�os ha mantenido unida y en ascenso permanente. Ahora tiene el gran reto de ser, no el padre de casi 10 millones de dominicanos, pero s� alguien de quien todos esperamos una respuesta positiva y firme para la soluci�n de problemas como la energ�a, salud, educcaci�n, alimentaci�n, empleos e inseguridad. Son males macros que este pa�s padece desde hace, muchos a�os. Sin embargo, en Danilo Medina se han cifrado grandes esperanzas para que ayude a salir de estos y de otros males, que no por ser m�s peque�os y particulares de cada regi�n o municipio son menos importantes.
Por ejemplo en el Suroeste, adem�s de lo que hemos citado, queremos que Monte Grande sea inaugurada por �l, que resuelva ya el problema del Lago Enriquillo, que 400 mil tareas improductivas pasen a proporcionar alimentos en muy corto tiempo y que el turismo, esperando desarrollarse hace tiempo, salga de ese letargo. As� tambi�n esperan en otras regiones cosas particulares y cosas generales. Los retos de Danilo son muchos y grandes.
Para alcanzarlos �l no puede empujar solo, necesita que juntemos nuestros hombros al suyo y que los pol�ticos dejen de pensar en el 2016 y comi�ncen a poner primero las prioridades del pueblo dominicano.
Pongo lo poco que tengo, mi talento y mis ideas al servicio del nuevo gobernante y sus proyectos, para lograr un pa�s diferente en el que, como dijo logremos que la educaci�n se convierta de verdad el nuevo nombre de la libertad. Manos a la obra.
