POR ALEJANDRO SANTANA
Realmente, Praede Olivero, tiene toda la raz�n cuando decide protestar porque el Poder Ejecutivo haya otorgado 43 pensiones a periodistas que por sus a�os de ejercicio, situaci�n econ�mica, o de salud se le haya beneficiado.
Pero que no se haya tomado en cuenta a periodistas de esta Provincia que la est�n necesitando por su estado de salud, a�os de servicio o situaci�n econ�mica, hay raz�n m�s que suficiente para hacerlo.
Y aunque el doctor Praede Olivero habla de este a�o, realmente van dos o tres a�os en que a ning�n periodista de esta ciudad se le tome en cuenta.
Es que no tienen dolientes, es que los periodistas de aqu� s�lo son importantes para la publicaci�n de notas, para invitarlos a una rueda de prensa y promover a pol�ticos.
Es lo que se entiende con ese desplante del se�or presidente hacia los periodistas de Barahona, que igual que el a�o pasado no fueron parte de los pensionados.
Con los problemas de Barahona, y amigos; con las injusticias, Praede, siempre ha sido intransigente, no ha aceptado nunca ese tipo de atropello, y cuando tiene que protestar por tal raz�n, lo hace airado, incomodo y dolido y dispuesto a lanzarse a la protesta si es posible, as� es el cuando se trata de amigos que entiende que no se le ha dado lo que necesitan o merecen.
Yo no pretend�a hablar de esa situaci�n de olvido hacia los periodistas de esta ciudad, porque cualquier cosa que diga pudiera ser interpretada, como dolor, rencor, c�lera, odio y hasta impotencia.
Pero son tantas las lecturas que les saco a ese olvido desde Palacio, que solo he decidido repasar nuevamente un libro que he le�do en inn�meras ocasiones.
Se trata de �El Coronel no tiene quien le escriba!, de la autoria del laureado, premio Nobel de Literatura, Gabriel Garc�a M�rquez, en el se narra las vicisitudes que ese militar pas�, esperando que le llegue la pensi�n.
Vivi� en la pobreza extrema y durante muchos a�os, encamin� sus pasos hacia el muelle de la ciudad cuando un barco llegaba de la capital con las cartas.
Nunca le lleg� la noticia de la esperada y merecida pensi�n, igual que el, varios periodistas de esta ciudad luchamos por las libertades, las que hoy mantienen a nuestro Presidente en el poder.
Praede, hace una propuesta, que se haga un Aden Dun o se emita otro decreto, otorg�ndole la pensi�n a uno o dos periodistas locales, a esos que en los a�os dif�ciles estuvimos en las calles enfrentados a la dictadura de los doce a�os de Balaguer.
La palabra la podr�a tener, el Gobernador, el Senador, los Diputados, o cualquier funcionario de los allegados al se�or Presidente, notific�ndole ese olvido discriminatorio