POR BIENVENIDO HEREDIA.
A medidas que se reduce el tiempo para las elecciones del 20 de mayo pr�ximo, se caldean los �nimos de la dirigencia y militancia de los dos principales partidos contendores de este proceso, el Partido de la Liberaci�n Dominicana (PLD) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Los l�deres de esos partidos, de la Iglesia Cat�lica y de la llamada sociedad civil, han estado proponiendo una campa�a �limpia�, sin insultos ni inventos calumniosos, propuesta que, lamentablemente no ha sido aceptada en la pr�ctica, pese a que recientemente se firm� un Pacto de Civilidad.
Muchas denuncias y contradenuncias. Por suerte para la democracia misma, las denuncias contra funcionarios y dirigentes pol�ticos se interpretan como argucias propias del proceso, las cuales est�n expuestas a desaparecer con el t�rmino de la campa�a.
Lo que s� preocupa, y mucho, es la tendencia agresiva, violenta y levantisca de un sector del proyecto presidencial de Hip�lito Mej�a, el cual no ha entendido que son otros los tiempos y otros los protagonistas, candidatos y votantes.
Dicho sector inici� su estrategia proponiendo (exigiendo) la destituci�n del encargado de c�mputos de la JCE , s�lo porque no le cae bien a ese sector, el cual a su vez tiene como vocero a un Juez de la propia Junta.
Continuaron proponiendo la destituci�n del presidente de la Junta Electoral de Santiago, con el argumento de que la esposa de dicho Juez particip� en la conducci�n de un acto del PLD, en su condici�n de profesional de la comunicaci�n.
Ninguna de esas dos exigencias fue aceptada por la JCE ni por la sociedad en pleno. Entonces se destaparon con la temeraria exigencia de que sea destituido el pleno de la Junta Central Electoral, exigencia que nadie le hizo caso.
En una muestra de preocupaci�n por los resultados que se vislumbran para el 20 de mayo, donde asumen que su partido perder� las elecciones, el sector de Hip�lito al que nos referimos adelanta irregularidades en el resultado de las votaciones y, uno de sus dirigentes llam� a sus seguidores a defender el voto como sea, incluso les invit� a ir armados a los centros de votaciones.
Recientemente ha surgido el rumor, planteado en algunos medios por analistas y comentaristas noticiosos, de que el mismo sector y quiz�s otros m�s, est�n organizando jornadas de protestas violentas para la semana posterior a la Semana Santa.
De ser cierta esa informaci�n, estamos ante una amenaza peligrosa para la paz y la estabilidad que merece el pueblo dominicano. Todos recordamos los acontecimientos de abril del 1984, donde murieron m�s de 200 dominicanos.
En esa ocasi�n decenas de comunidades se lanzaron a las calles al regreso de Semana Santa, en protesta por el aumento sorpresivo de impuestos en los productos de consumo b�sico, anunciado por el Presidente Dr. Salvador Jorge Blanco. En algunos lugares, las protestas se tornaron violentas. Diferentes comunicadores y pol�ticos la denominaron Poblada.
El pa�s debe rechazar a quienes dicen ser l�deres y amantes de la democracia, pero inducen a la violencia. La pena es que de haber v�ctimas, ser�n v�ctimas inocentes, personas que no reciben los beneficios que obtienen quienes provocan la violencia. Las v�ctimas de esas jornadas violentas jam�s ser�n los altos dirigentes que arengan a sus bases para que se lancen pecho abierto y a mano pelada, a luchar por una causa que no es de ellos y, adem�s, es irracional.
No queremos m�s violencia.
Ojal� que las bases del sector que dirige la campa�a de Hip�lito no hagan caso a esas arengas irresponsables y de odio. Ojal� que la informaci�n comentada s�lo sea un rumor mal dirigido. Ojal� que NO provoquen v�ctimas inocentes de una campa�a que debe ser dirigida hacia el fortalecimiento de la democracia y la unidad del pueblo dominicano.
Ojal� que NO!!
