POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur.
La desaparici�n paulatina de el consumo de carne de res, por falta de oferta, en principio, la falta de los ingresos econ�micos que provoca esta falta, sentida desde el jornalero agr�cola hasta el matarife que la distribuye, es parte de la triste realidad que se vive en todo el derredor del lago Enriquillo y el pa�s como efecto domin�, al decir de los economistas.
Como muestra, basta un bot�n y Duverg�, es un ejemplo de lo sucedido en toda la zona del Enriquillo, de unos 10,000 litros de leche diarios, se redujo en momentos, hasta los 3000, de 8 y 9 reses que se sacrificaban por semana, hoy una y dos cuando mucho, convirti�ndose el consumo, de carne de res, a carne de pollo de granja, la cual en su m�s de 90% es de alimento, tra�do del exterior, sum�ndosele a esto, la p�rdida del poder adquisitivo del ciudadano.
Da pavor conversar con ganaderos de la zona, sus esperanzas est�n al m�nimo, los que la tienen, ganaderos como Coralide Nova, con tierras en la playa de Duverg�, el se�or Bartolo, el profesor Quino M�ndez, profesor Freddy M�ndez(timam�), que tiene sus tierras en Los Charcos de Duverg�, Luis Lebr�n, los sucesores de Primitivo Moquete y las tierras del se�or Baris, que vive en Santo Domingo, pero que mantiene crianzas en sus tierras y sus recursos, al igual que muchos y muchas tantas personas m�s, que hasta de los m�s rec�nditos lugares del planeta, mantienen inversiones muy necesarias aqu�, est�n viendo desvanecer sus intereses, pr�ximos seg�n ellos, a ser inundados por las venideras crecidas del lago, en la presente temporada cicl�nica.
La incertidumbre invade a estos ganaderos, quienes entienden que de subir, como es de esperar, los niveles verticales del lago, en lo que queda de a�o, sus propiedades ser�n las siguientes en desaparecer, por lo que muchos planifican su emigraci�n a otros lugares.
Es importante recordar que dentro de los m�s de 135 kil�metros cuadrados que ha ocupado el lago Enriquillo en lo que va de siglo, est�n m�s de 325 mil tareas de tierras cultivadas en pasto y agriculturas diversas, que han sido la empresa y medio de vida y desarrollo de los habitantes de esta sub-regi�n, que en su zona de vida, suma m�s de 200 mil habitantes, que no han sabido ni tenido casi m�s nada que hacer, zonas en la que el estado dominicano no ha sido inversor de recursos, pr�cticamente en toda su historia.
La situaci�n es terrible para todos nosotros en la hoya del lago Enriquillo, el cual en sus m�s de 15 metros verticales de crecida en lo que va de siglo, que tiene su explicaci�n en las aguas procedentes de valle de San Juan, de las que el 75% de las que iban al Mar Caribe, por la Bah�a de Neiba, han estado agigantando el mismo, con efectos demoledores para la vida en sentido general, de los que no podemos ufanarnos de lo que pueda tener como positivo, ni de la Jaiba Azul , ( Sirica), que apareci� superabundantemente en sus principios y ahora escasean sobremanera, de manera tal, que si se hubiera planificado la vida del los habitantes en base a ellas,� que ser�a de hoy!.
El nuevo gobierno tiene la oportunidad de esperanzar esta poblaci�n, que no cuenta m�s que con el cambio de mentalidad y enfoque del gobernante, que impulse lo �nico que puede traer alivio a estos ciudadanos, ordenando de inmediato la construcci�n de la presa de Monte Grande, el Derivadero de MENA, el Aliviadero de Canoa y dem�s obras menores que le den un respiro al Enriquillo, para que con la evaporaci�n, en pocos a�os se vuelva a la normalidad.
