POR JOSE ANTONIO MATOS
Especial para Ecos del Sur.
El pleno de la junta central electoral, se gasta el espacio y tiempo, para emitir una comunicaci�n, en la que trata de dar respuesta a una inquietud leg�tima del candidato a la presidencia, del mayor partido de la naci�n, y el candidato que a la luz de todos los que han visto el discurrir de la mayor parte del a�o, tiene las mayores preferencias electorales, y que incluye, la gran probabilidad de hacerlo en primera vuelta.
La certificaci�n, que no sabemos a petici�n de qui�n fue emitida, expresa que los directores de elecciones, de cedulaci�n, registro electoral y registro civil e inform�tica, fueron nombrados por consenso, vayan ustedes a saber, en el a�o 2006, como si de esa fecha a esta parte, no pudieran cambiar de opini�n, tanto los que consensuaron, como los nombrados.
En cinco a�os, cambian muchas cosas y actitudes, y en las elecciones, que estas no pueden ser la excepci�n, cuentan las opiniones de las partes, y con absoluto apego a la democracia, que ordena la transparencia y esa transparencia no se puede garantizar con certificaciones infantiles, porque decir que tal o cual funcionario garantiza el trabajo porque fue consensuado anteriormente, no es, ni puede ser necesariamente as�, y en este caso, no lo es.
La junta central electoral, debe comprender que la madurez de la democracia demanda otra actitud, en cuanto al conocimiento de las inquietudes de las partes, no haciendo un consenso �nicamente con la suma de partidos, que en este caso, muchos son bisagras de otro, y al igual que en el derecho, que para tomar en cuenta, los testigos se pesan, en el caso, los partidos se pesan y los argumentos tambi�n, siempre y cuando, el norte sea la limpieza y tranquilidad de las elecciones.