
Unas 1000 personas permanecen desaparecidas a raíz de las fuertes lluvias que azotan los estados del Nordeste, los más pobres del país
Al menos 38 personas murieron y unas mil permanecen desaparecidas a raíz de las inundaciones y deslizamientos de tierras provocados por las intensas lluvias en los estados del noreste de Brasil, los más pobres del país.
Defensa Civil informó que desde el fin de semana fueron evacuadas unas 65 mil personas. La situación más grave se presenta en el estado de Alagoas, en donde las autoridades contabilizaron 26 víctimas y 607 desaparecidos por la crecida del río Mundau, que rompió una represa e inundó varios municipios.
En el vecino Pernambuco otras 12 fallecieron, en su mayoría sepultados por los deslizamientos de tierras que se registraron en la ciudad de Recife. Además, fueron destruidos 1.149 kilómetros de rutas.
"Más de mil personas están desaparecidas. Rezamos para que estén con vida. Estamos preocupados porque hay cadáveres que comienzan a aparecer en las playas y en los ríos", dijo el gobernador de Alagoas, Teotonio Vilela Filho, tras la reunión que tuvo anoche con el presidente brasileño, Lula da Silva, y su par, Eduardo Campos, para solicitar ayuda financiera.
Según el último informe oficial, las lluvias también dejaron a 73.828 personas sin vivienda y 1141 heridos en 15 de los 26 municipios afectados, que se encuentran sin abastecimiento de agua y luz.
El Gobierno anunció anoche la liberación inmediata de 25 millones de reales (unos 14 millones de dólares) para ayudar a los damnificados, en tanto que la Compañía Nacional de Abastecimiento envió 20.000 canastas básicas de alimentos.
La presidencia de la República informó de que Lula se reunirá hoy con los ministros que integran el llamado gabinete de crisis para determinar la ayuda.
La situación podría agravarse aún más. Los servicios de meteorología pronostican que, después de la pausa de las lluvias de ayer y anteayer, se prevén nuevas lluvias a partir de hoy.