Como el oro de Mackenna. - Barahoneros

lunes, 4 de junio de 2012

Como el oro de Mackenna.

La historia que relata, el rodaje cinematográfico del año 1969, producido por  “Columbia Pictures”, del guión extraído por Carl Foreman, de la novela de Will Henry, musicalizada por Quincy Jones y tema de José Feliciano, cuenta que un grupo de hombres (17)  y cuatro mujeres, entre los que estaban como actores principales, Gregory Peck, Omar Sharif y Telly  Savalas los cuales emprendieron una jornada infernal en busca de un oro.

Ese Oro, llamado de Mackenna, era buscado, por un grupo, ya mencionado, entre los que había soldados, desertores, caballeros, predicadores, jugadores y más, fue conducido por el conocedor del camino, el Sheriff Mackenna,  obligado por un bandido llamado Colorado. La meta consistía en una inmensa veta de Oro,  propiedad de los indios y se decía custodiada por los espíritus de la tribu Apache. La película relata una secuela de vicisitudes, crímenes engaños y asesinatos, que terminó con la llegada diezmada de los buscadores de Oro y cuando se impusieron, un movimiento telúrico derrumbo todo, sepultando el tesoro.

En nuestra nación, ocurren hechos  pasados y presentes, que aunque no se pueden equiparar en sus  detalles, pero guardan similitudes, en cuanto a metodologías y artes  de obtener los derechos, la forma de explotación, que aunque no se lo traga la tierra con su vibrar, hacen lo propio, bolsillos extranjeros, dejando casi nada ó nada a nosotros, en el caso, los mismos indios.

Buscamos en la memoria, la tradición de búsqueda de Oro y su explotación, y desde cuando Cristóbal Colón, se viene perdiendo el Oro y dejando muertes, hasta nuestros días, en que no vemos el beneficio de las concesiones mineras que quedan a nuestros indios, perdón, nuestros dominicanos. Hace algunos meses, se anunció hallazgo de Oro en San Juan de la Maguana y ahora Oro por Elías Piña, preguntándonos para que, en ésta, para dejar Cárcavas y cavernas vacías, desviadoras y contaminadoras de aguas subterráneas y las de San Juan, para comenzar carrera de muerte, que empezaría en el mismo San Juan, para luego seguir su secuela de daños y contaminaciones a lo largo y ancho de los más de 185 kilómetros de curso del Yaque del Sur, hacia todas las poblaciones aguas abajo, para finalizar en la parte más baja de la isla, que es la Hoya del lago Enriquillo.

Los ríos Yaque del Sur y San Juan, nacen alimentados de  montañas que de hasta 3000 metros sobre el nivel del Mar y cuando pasen por los lugares en que se pretendería explotar esos yacimientos, diseminarán sus contaminantes, a todos los espacios de influencia que los lleven los terrenos y la ley de la gravedad, distribuyendo muertes, cuyas dimensiones no tendrían parangón, ni con el derrumbe de Mackenna.