POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur.
Los afectados de la Regi�n, por la crecida del lago Enriquillo, son m�s de los que muchas veces decimos o imaginamos, y van m�s all� de los que viven en sus alrededores, m�s all� de los que han perdido sus propiedades bajo el manto inmenso de las aguas y la inacci�n, tambi�n los constituyen, la estela inmensa de afectados y anegados por las causas de la crecida, y de los efectos, en todos los �rdenes y escalas sociales y econ�micas.
En nuestro clamor, realizado junto a prominentes ciudadanos, entre los que se encuentran Julio Fern�ndez y David V�lquez, hemos querido llevar al conocimiento de la sociedad, la gravedad de la calamidad que se desarrollaba y la proyecci�n implacable que le ve�amos, tanto as�, que 5 meses antes de sepultarse la carretera Boca de Cach�n-Jiman�, y lamentablemente, se dio.
Entre las p�rdidas por la crecida del lago Enriquillo, hemos cuantificado con evaluaciones en toda la zona y con toda la poblaci�n afectada posible, para tener una idea aceptable de las p�rdidas, las cuales no ser�an posibles, sin las opiniones de los testigos de excepci�n, que son los due�os. Tambi�n nos dedicamos a estudiar, consultar y medir con la mayor rigurosidad que exige nuestra personalidad, la cual al parecer nos niega el brillante columnista, Bienvenido Heredia.
La corrida de las aguas hacia el Enriquillo, dio sus primeros gigantes pasos, a partir del 23 de septiembre del 1998, al encontrar el poderoso Cicl�n George, una poblaci�n desprotegida y autoridades inexpertas, que en vez de menguar los efectos los agigantaron, empezando un verdadero proceso de eliminaci�n de toda una regi�n productora, que cuando la referimos con el t�rmino de 200 mil habitantes, es una forma de ponerle un n�mero, que en nuestro interior, le atribuimos m�s, debido a que junto a los habitantes de la zona indicada, estimamos la poblaci�n atribuida a las dos provincias, sin precisi�n, ya que ning�n censo desde los a�os 80 ha rendido informe exacto, y la corrida natural de ciudadanos del lugar, ni la presencia extranjera, tampoco es cuantificada, adem�s de que a esta poblaci�n, en t�rminos de da�os, crece con toda esa poblaci�n que tambi�n incluye toda esa franja poblacional afectada en sus sembrad�os, desde Tamayo, Vicente Noble y dem�s, que junta con lo arrasado en todo el derredor del lago Enriquillo, rondan las quinientas mil tareas.
Entre la secuela de da�os est�n las enfermedades como la Sigatoka , producto de que el amplio espejo de aguas generado por la crecida, lo ha favorecido, sum�ndole platanares que aunque no est�n sumergidos, son partes important�simas del rosario de bajas, que influyen en toda la familia de la zona.
Si alguien duda de lo dicho, que haga un descenso, si alguien estima que estas consideraciones pueden ser alarmistas y poco objetivas, le respetamos, pero nosotros, que somos testigos de excepci�n, que tenemos propiedades en el mismo trayecto de las aguas de San Juan hacia el Enriquillo, y que perdimos m�s de 120 unidades de ganado en un abrir y cerrar de ojos, al paso del George, y que recorremos el toda la zona en cuesti�n, dos y tres veces al mes, y a veces m�s, contactamos la gente y sus alaridos, me siento alarmado.