POR NELSIDO HERASME.
Para Ecos del Sur.
Para Ecos del Sur.
Un gran l�der latinoamericano, con suficiente autoridad, es quien ha dicho que la historia es la que se encarga de absolver a los hombres, porque estos pasan por la tierra, pero sus hechos permanecen por siempre.
Hace 20 a�os, un 31 de enero de 1992, en el municipio de Villa Jaragua, don V�ctor D�az M�ndez inclin� su rostro para volverse eterno y quedarse en el coraz�n de su pueblo.
Familiares, amigos y todo el que conoci� a don V�ctor D�az, hoy lo recuerdan como un l�der emprendedor, un ser humano ejemplar y una persona de muchas luces que por amor hizo grandiosos aporte al desarrollo que hoy experimenta la comunidad de Villa Jaragua.
Independientemente de la ideolog�a pol�tica que profes�, D�az M�ndez se entreg� por entero a la causa de progreso y desarrollo de su pueblo. V�ctor D�az es el insigne hombre de las iniciativas, el que junto a un grupo de amigos selectos form� los comit�s de desarrollo y se dispuso abrir los surcos, los caminos, las trochas y construir las carreteras para acortar las distancias entre sus residentes.
Tierras, animales y canales de riego para los agricultores; escuelas para la juventud estudiosa, parques de recreaci�n y la siembra de �rboles de sombras y frutales, se debe al noble aporte de su �patricio local�.
Si hoy Villa Jaragua da la bienvenida a sus visitantes, es porque a la vista les ofrece parques, iglesias, calles, balnearios con la promesa de dar el salto de garrocha hacia el bienestar colectivo.
Ayer fuimos Barbacoa, luego Jos� Trujillo Valdez y hoy somos el pujante municipio de Villa Jaragua, gracia a las emprendedoras iniciativas de don V�ctor D�az, que junto a otros hombres de luces y liderazgos como don Javier Herasme, Chech� Rivas, Amado y Francisco (Pancho) M�ndez, entre otros.
V�ctor D�az ocup� los cargos de s�ndico del distrito municipal y juez de paz de Villa Jaragua; s�ndico del distrito municipal y oficial del estado Civil de Vicente Noble; sindico del distrito municipal de Pedro Santana, en El�as Pi�a; director de Riego en Neyba e inspector de la presidencia de la Rep�blica.
No solo Villa Jaragua sabore� la exquisitez del trabajo de V�ctor D�az, sino otros pueblos de provincias, recibieron el calor de la mano amiga y solidaria de este grandioso ser humano, cuyos meritos fueron reconocidos en su justo momento como hijo meritorio de la provincia Bahoruco, cuyas facultades lo convirtieron en l�der que lo llev� a trazar la estructura de su pueblo natal.
