En las calles de RD hay irrespeto total por las leyes del tránsito - Barahoneros

martes, 27 de diciembre de 2011

En las calles de RD hay irrespeto total por las leyes del tránsito


Lo que aterroriza del tráfico urbano en República Dominicana no es la cantidad de autos, ni siquiera la velocidad a la que manejan los conductores, sino el irrespeto total por las leyes del tránsito.

En esa ley de la selva sale delante el más fuerte o el más osado. Cualquier código del tránsito impide cruzar líneas continuas, cambiar de senda en túneles, más aún sin aviso previo, es decir, sin poner luces intermitentes, pero no es así en Dominicana.

Los semáforos son objetos decorativos, sólo respetados en grandes avenidas o cuando hay policías de tránsito dirigiendo el flujo, burlados al menor pestañazo del agente.

En algunos países de Europa se deja una franja al centro de las avenidas para dar paso a ambulancias, carros de bomberos o de policías, pero en Santo Domingo se usa la senda contraria a voluntad para adelantar a los demás cuando el chofer está apurado.

Los tapones o embotellamientos ocurren casi siempre en horas pico, pero igual se producen a cualquier hora cuando en una calle de una sola vía si hay autos que conducen en sentido contrario o se estacionan los vehículos a ambos lados de la calle.

Una categoría aparte la ocupan los mártires y homicidas de la vía, los motociclistas, que lo mismo sufren que generan accidentes. Convencidos que sus motores caben por dondequiera y las calles tienen el sentido sólo en el que ellos se dirigen.

Los "carros locos" o taxis muestran con orgullo las cicatrices de múltiples batallas, pueden o no tener luces y por recoger a un pasajero atraviesan de izquierda a derecha una calle, sin mirar nunca si viene alguien detrás.

Hacen señas encriptadas, sólo descifradas por choferes y pasajeros en complicidad con los autos de alquiler.

Por último, los minibuses llamados "voladoras" hacen todo lo que un taxi, pero a mayor velocidad y rodeada la carrocería de tubos de protección para que el perjudicado siempre sea el otro.

Los ómnibus articulados van con más mesura, pero igual desplazan con su tamaño al que entorpezca su maniobra.

Las desavenencias son frecuentes y como sucedió en Santiago de los Caballeros el 21 de diciembre, un chofer mató a otro porque rozaron sus carros.

Desde mediados de diciembre se empezó a notar el aumento de agentes del tránsito en las calles, en un intento por evitar accidentes.

Un estudio reciente elaborado por Adrian Puello afirma que más del 60 por ciento de los accidentes del tránsito no son registrados por la policía ni por la Superintendencia de Riesgos Laborales (Sisalril).

La mayoría de las muertes y los lesionados involucran hombres de entre 15 y 49 años de edad. El grueso de los accidentes incluye a conductores de motocicletas.

A pesar de indicaciones en contra, es muy común ver a los choferes hablando por teléfono, sobre todo los motociclistas.

En Dominicana se registra un promedio de 24 muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes, razón por la que se convierte en la segunda causa de lesiones mortales en el país, siete muertes por encima de la norma mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Médicos, paramédicos y personal administrativo de la AMET, como también sus patrulleros, grúas y ambulancias, serán distribuidos en todo el país para prestar auxilio en caso de necesidad.

Por otra parte, a los vehículos pesados tienen prohibido circular a desde el 23 de diciembre hasta el primero de enero, según lo estipulan las regulaciones por el fin de año.

También se liberó desde el 21 de diciembre la venta de bebidas

alcohólicas, lo que sólo puede empeorar la situación, porque bajo los efectos espirituosos, hasta los más hábiles chóferes perderán el control.

Por Elsy Fors Garzón