Hace siete meses recibió el trasplante de rostro más completo y complicado de la historia: incluyó toda la cara y parte del cuello y cuero cabelludo, además de nuevos dientes, nariz, lengua y mandíbula.
La operación tuvo un tiempo estimado de 36 horas y fue realizada en el Centro Médico de la Universidad de Maryland, en Baltimore.
Para realizar la cirugía se tuvieron que retirar los huesos dañados del paciente, que incluían los restos de los maxilares, pómulos y nariz; posteriormente acomodaron y soldaron los huesos sanos del donante, además de conectar músculos, piel, tejido conjuntivo, vasos sanguíneos y nervios.
Por 15 años Norris tuvo que vivir aislado de las personas, saliendo únicamente en las noches y portando una máscara quirúrgica. “Antes la gente solía mirarme porque mi rostro estaba desfigurado; ahora ya no me miran, puedo salir a la calle sin que la gente haga comentarios sobre mí”, comento Norris.
Para el Dr. Eduardo Rodríguez, de la Universidad de Maryland, y encargado del equipo que realizó la cirugía “la recuperación de Richard es asombrosa, superó mis expectativas, y gran parte se debe a su propio esfuerzo por todas las horas que ha pasado trabajando en mejorar su habla y en ejercitar los músculos de su nuevo rostro”.