
Hace alrededor de un millón de años, un sistema estelar triple viajaba por la Vía Láctea cuando se aproximó demasiado a un hoyo negro que está en el centro de nuestra galaxia. La aproximación hizo que una de las estrellas fuera absorbida y las otros dos expulsadas de la Vía Láctea. Estas dos estrellas finalmente se unieron y formaron una supernova azul. Según la agencia espacial estadounidense (NASA) la historia suena a ciencia ficción, pero es el escenario más probable para lo que pudo haber sucedido con la hiperveloz estrella HE 0437-5439, que llega a una velocidad de 2,5 millones kilómetros por hora, una de las más rápidas conocidas y tres veces mayor que la de la órbita del Sol.
La hipótesis surgió a partir de datos registrados por el telescopio espacial Hubble, que confirmó que la estrella salió del centro galáctico, lo que inicialmente dejó desconcertados a los astrónomos. "Utilizando el Hubble, fuimos capaces por primera vez de rastrear de dónde la estrella salió al medir la dirección de su movimiento en el cielo. Ese movimiento apunta directamente al centro de la Vía Láctea", dijo en un comunicado de la NASA el astrónomo Brown Warren, del Instituto Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica en Cambridge, Estados Unidos.
"Estas estrellas exiliadas son raras en la población de 100 mil millones de estrellas en la Vía Láctea. Por cada 100 millones de estrellas en la galaxia, aparece una en hipervelocidad", dice el investigador.
Según Oleg Gnedin, de la Universidad de Michigan, quien dirigió el estudio, la búsqueda de estas estrellas puede llevar a los científicos a entender la materia oscura y comprender mejor la formación de las galaxias.
La estrella "fugitiva" ya está a 200 mil años luz del disco de la Vía Láctea. Para tener una idea, el diámetro de nuestra galaxia es de unos 100 mil años luz. Los científicos dicen que la velocidad de la estrella es más del doble de la necesaria para escapar del campo gravitacional de la galaxia.
La masa - nueve veces la del Sol - y el color azul indican que la estrella se quema desde hace unos 20 millones de años. Los astrónomos creen que la mejor explicación para el color y la velocidad extrema de la estrella es que fue parte de un sistema triple que se encontró con el monstruoso agujero negro del centro de la galaxia. La primera vez que se teorizó acerca de que un agujero negro podía crear una estrella a hipervelocidad fue en 1988. La teoría afirmaba que el agujero negro de la Vía Láctea expulsaría una estrella cada 100 mil años.
Según Brown, el sistema triple pudo contener un par de estrellas cercanas y una tercera "amarrada" gravitacionalmente a ellas. El agujero negro habría arrancado la tercera estrella y el impulso se traspasó a los otros dos, lo que llevó a la "fuga" del sistema binario.
Las estrellas entonces continuaron su evolución natural, y la de mayor masa se convirtió en un gigante rojo que absorbió a su compañera. Al tiempo que las dos se movían en una espiral, se convirtieron finalmente en una superestrella azul.
OTRAS EXPLICACIONES
Cuando esa estrella fue descubierta en 2005, los astrónomos formularon otras hipótesis para el caso como, por ejemplo, que pudo haber sido lanzada desde la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina a la nuestra.
En 2008, un equipo de astrónomos dijo que habían resuelto el misterio al descubrir que existían similitudes entre las características químicas de la estrella y de la gran nube. La posición de la estrella también indicaba que vino de una galaxia vecina, ya que estaba “apenas” a 65 mil años luz de ella. Sin embargo, los nuevos datos del Hubble ponen más leña al fuego.