
Nueve meses después de impactar la Luna con un proyectil para estudiar su estructura los científicos saben con seguridad que en el satélite de la Tierra hay agua, pero siguen sin saber cuál es su origen, informó la NASA.
Los científicos, que participaron esta semana en el Foro de Ciencia de la agencia (por internet) también saben que el agua se encuentra en lagos o lagunas pero no en océanos vastos. Y creen que el agua puede haber llegado a la Luna en cometas, o en asteroides. O puede haberse creado allí mismo.
El asunto fue materia de las conversaciones recientes en Mountain View de Anthony Calaprete, jefe de misión de la agencia espacial estadounidense NASA para el proyecto LCROSS. Durante el encuentro de Colaprete con otros científicos, los investigadores confirmaron que el impacto de un proyectil en la superficie lunar ha permitido analizar el polvo levantado y esto reveló concentraciones de cristales de agua.
Un misterio por resolver
"Hemos descubierto un ambiente totalmente nuevo que no sabíamos que existiera", dijo Colaprete. "Es mucho más frío que lo anticipado, pero sí tiene energía, y tiene agua y materiales de todo tipo que se acumulan allí mientras ocurren procesos químicos". Según Colaprete el área "es un laboratorio por sí mismo".
En noviembre pasado los técnicos de LCROSS anunciaron que el análisis espectroscópico del polvo levantado por el impacto mostraba la presencia de moléculas de agua e hidroxilo, el subproducto de agua constituido por un átomo de hidrógeno y uno de oxígeno.
Los científicos indicaron ayer en el foro que el LCROSS descendió en un oasis con un paisaje seco, pero que es probable que la Luna contenga áreas mojadas. "Hay áreas de concentración relativamente alta, mojadas o más mojadas que nuestro desierto del Sáhara", indicó Colaprete. "Yo sé que eso no suena muy húmedo pero en la Luna equivale a un pantano".
Y de ahí las preguntas: ¿cómo llegó el agua a la Luna? ¿Cómo se ha distribuido desde entonces? "Ésta es una información realmente importante para la exploración", dijo Colaprete quien destacó que la NASA quiere ir a la Luna "con vehículos móviles y no quisiéramos descender en un área cualquiera".
Boeing construye nave para ir a la Luna
A 41 años del primer alunizaje, la NASA debe buscar nuevas opciones luego del fin del Programa Espacial
La misión del Apollo 11 fue el clímax del Programa Espacial estadounidense impulsado por el presidente John F. Kennedy durante la Guerra Fría. A 41 años del acontecimiento y luego del anuncio del fin de este proyecto la empresa Boeing anunció los transportes que está construyendo para continuar la conquista del cosmos.
El gigante aeronáutico informó sobre el diseño del vehículo que está desarrollando y que podría trasladar a los estadounidenses a la Estación Espacial Internacional y a otras futuras estaciones espaciales y no depender así de las naves rusas Soyuz.
La nueva nave, bautizada como Crew Space Transportation-100 (CST-100), es una especie de cápsula tripulada similar a las Apolo y Orion.
El "ferry" espacial tendría una capacidad para siete personas y que está diseñado para misiones cortas. En cuanto a su tamaño, será más grande que Apolo pero menos espaciosa que la cápsula Orion (diseñada para viajar a la Luna), por lo que no podrá utilizarse en misiones largas, publicó el diario español El Mundo.
El desarrollo de la CST-100 se enmarca dentro del programa CCDev (Commercial Crew Development Program), al que el gobierno de Estados Unidos contribuye con 18 millones de dólares. En la actualidad varias empresas trabajan en el desarrollo de la que sería la primera nave espacial privada capaz de llevar a humanos al espacio.
Aunque Boeing espera estrenar la cápsula CST-100 en Cabo Cañaveral (Florida), de momento se desconoce qué cohete se utilizaría para su lanzamiento por lo que la nave está siendo diseñada para ser compatible con varias opciones.
Además la NASA no es el único cliente potencial de Boeing, que también ha entrado en conversaciones con Bigelow Aerospace, una firma establecida en Las Vegas propiedad del empresario hotelero Robert Bigelow, que trabaja en el desarrollo de la primera estación espacial privada. Según la compañía, podría ser una realidad en el año 2014.