
Los campesinos chinos hacen sonar los instrumentos, mientras recorren los campos, con el fin de lograr que migren cerca de 150 mil jabalíes y así proteger sus cultivos. El fenómeno ocurre en la provincia oriental de Zhejiang, donde la población de jabalíes ha aumentado por cinco en una década.
Actualmente se los puede ver, incluso, en la zona más turística de la provincia, el Lago del Oeste, un parque natural ubicado en Hangzhou, la capital provincial.
Los jabalíes han arrasado un tercio de las cosechas en algunas localidades, donde también se emplea, sin exito, gongs, fuegos artificiales o hasta artefactos explosivos para espantarlos.
El aumento de la cobertura forestal en la zona (del 64% al 75% del total desde 1990) ha elevado la población de los jabalíes.
El recurso a la caza para controlarlos tampoco ha dado resultado, debido a que los cazadores se cobran cada año unas 10 mil piezas, lo que no basta para reducir la población.
Las vuvuzelas, trompetas que imitan el sonido de los elefantes, se convirtieron en la "banda sonora" del Mundial de Sudáfrica 2010.