
El arquero Khalid Askri se mandó una histórica. Atajó un penal por los octavos de final de la Copa de Marruecos en un partido entre el Mahgreb Fez y el FAR Rabat. Sin embargo, como un langa, se dedicó a golpearse el pecho y festejar, mientras la bocha tomaba un efecto raro ¡y se metía! ¡Qué burro!
Lo que pasó fue insólito. Hay maneras y maneras de convertir un penal y maneras y maneras de atajarlo. Eso sí, seguramente nadie tenía esta en los libros. Es que fue insólita por donde se la mire.
El arquero Khalid Askri fue el protagonista ¿Qué hizo? Atajó un penal en los octavos de final de la eliminatoria copera marroquí entre el Mahgreb Fez y el FAR Rabat que acabó con la eliminación de los segundos. Pero la tanda de penales dejó una perla llamada a ser recordada con los años.
Askri atajó el penal, la pelota dio en sus piernas y tomó un efecto raro que, poco a poco, se iba dirigiendo rumbo al arco ¿Qué hacia el arquero? Se golpeaba el pecho de cara a la tribuna, mientras el shoteador, acudía al árbitro y le marcaba: “mirá que entra, eh”
El árbitro, efectivamente, concedió el gol y el que pateó festejó como un loco. Mientras, el arquero no podía creer lo que había pasado. Decirle salame es quedarse corto.