
Gregorio Vilorio, alias Darío Gasolina, no estuvo ayer en el juicio de fondo del caso Paya, pero su nombre retumbó en el salón en múltiples ocasiones. Casi todos los allí presentes, incluidos los 21 imputados en el expediente, muchos policías y practicamente todos los periodistas, coincidieron en afirmar que este tal "Dario Gasolina" es un tipo con "suerte".
Es el hombre que, en algún momento, tras la matanza de Paya, tuvo en su poder todos los fusiles usados en el múltiple crímen, según la acusación.
Es más, el tal Gasolina le habría dicho a los investigadores, incluido el coronel Máximo Aybar, un sabueso de los servicios investigativos de la PN, que él tomo los fusiles que le habría entregado un oficial de la Marina de Guerra y se fue por ahi y los vendió.
Vendió unos fusiles que, supuestamemnte, estaban tintos en sangre.
Aún así, Vilorio no fue arrestado.
Simplemente le dijeron que fuera a buscar las armas y las devolviera.
¿Se imaginan eso? ¡Que vaya a buscar los fusiles y los devuielva!
¿No les resulta "simpático"? y hasta extraña esta forma de actuar de esos investigadores.
Lo más interesante es que el coronel Aybar, que se pavoneó con su versión de que contribuyó a eliminar la "red de sicariato de Figueroa Agosto", le dijo al tribunal que un día Darío Gasolina le dijo asu esposa que le llevara a los investigadores un fusil que estaba guardado en algún lugar.
La mujer se equivocó y, en lugar de llevarles el fusil, recogió una escopeta y se la entregó a los oficiales.
O sea, que el chico este, el tal Darío Gasolina, tenía en su poder un arsenal que iban desde fusiles hasta escopetas y, aún así, no fue arrestado él ni su mujer.
Pero Darío Gasolina no es cualquier tipo.
El pasado día nueve de diciembre de 2009 fue arrestado en posesión de cierta cantidad de cocaina. Antes pagaba peajes a oficiales de la Marina para llevar viajeros ilegaels a Puerto Rico o la isla de Mona.
Nadie se explica porqué no se molestaron en arrestar a este hombre que tenía en su poder un arsenal y que, además, había confesado su participación en el tráfico de personas.
Otro hecho curioso es que el investigador Máximo Aybar admitió ante el tribunal que arrestó a uno de los imputados, Yaneuri Manuel Calvo Tejeda, por su "actitud". Lo arrestó dentro de un establecimieto comercial sin una orden judicial y terminó involucrado en el caso Paya.
O sea, que a uno lo arrestó algo así como "por ponerse de malcriado" y al que tenía un arsenal supuestamente relacionado con la matanza, lo dejaron libre.
Estas son de esas cosas curiosas que se escuchan en el Caso Paya./ Escrito por Robert Vargar director de ciudad oriental.org