El Movimiento Popular Dominicano (MPD) considera que el dinero de los contribuyentes lejos de ser retribuido a favor del pueblo es despilfarrado por los politiqueros corruptos que se disputan entre sí la primacía de los escándalos públicos, al mismo tiempo pide la destitución del viceministro de Educación, Francisco Cruz Pascual, quien es citado en acto de corrupción.
En una nota firmada por el profesor Higinio Báez, vocero nacional del MPD destaca que el nombramiento de nuevos viceministros y funcionarios consulares engordando aún más la boa de la burocracia depredadora y ofende la pobreza irritante y la desprotección social.
Dijo que esos nombramientos nuevos pueden ser tipificados como acciones corruptas porque ningunos representan una necesidad de servicio a la Nación, son cargos sobrantes, cuota de clientela.
Reveló que el más reciente recae ahora sobre un viceministro de Educación perseguido por un historial contaminado, que obligó a su destitución dos años antes.
El vocero del MPD sostiene que el informe de la Cámara de Cuentas pone sobre los hombros de Francisco Cruz Pascual una carga tan grande de evidencias que lo inhabilitan para ejercer una función pública hasta tanto medie un proceso serio de constatación o de negación.
"Estamos ante dos actores simultáneos que se reparten dudas y aparentes impunidades, pues el presidente de la República, conociendo ese oscuro historial, lo había nombrado, hace poco, al frente del Instituto Nacional de Bienestar Magisterial, INABIMA, donde sólo duró 8 días", sostuvo.
Higinio Báez expresó que había dado vuelta atrás a ese nombramiento por la presión de la opinión pública después que la licenciada María Teresa Cabrera, refrescando su expediente, lo desnudara ante los medios masivos de comunicación.
"Es bueno consignar que no sólo es corrupto el actor material, el responsable directo, sino el que facilita el acto mismo. El que consiente o apaña el hecho. El que pudiendo evitar la consumación de la acción, contrariamente, la proteje", precisó el vocero del MPD.
Expresó que el que investido de autoridad para sancionar se desentiende, actúa con venia impune y en consecuencia, se hace cómplice y responsable por extensión, el que decide premiar, en vez de castigar, la acción corrupta.