
Por Mayobanex De Jesús Laurens.
Vigilan como gatos al acecho para atrapar al ratón. Se deplazan como gacelas corriendo del león y actúan de forma audaz como zorro, confundiendo manada para disfrutar del festín.
Desarrollan con facilidad las facultades visuales, nasales y ópticas. La boca siempre está presta para alabar y dispensar apoyo, pero el sentido oculto es un favor o privilegio para sus beneficios personales.
Se escudan en la mística principista de las glorias de los fundadores de las organizaciones que les dieron poder. Se presentan como conocedores y defensores de sus vidas moralistas y ejemplares, pero en sus prácticas diarias ofenden las memorias históricas de esos seres extraordinarios.
Es una carrera por tener, por acumular, no importa el precio o las consecuencias; donde haya oportunidad y descuido festinan el desayuno, la comida y la cena sin llenarse, pues sus estómagos son insaciables.
Participan de los escenarios sociales y presentan una vida muy altruista, vanagloriándose de lo que son y han obtenido "en buena lid". Las dádivas les tributan aplausos, comentarios favorables; lo santifican y bajan al mismo Jesús del altar para colocarlos a ellos.
El desorden es la guía para la actuación, el escenario es la falta de control y la película final es el hurto de los bienes ajenos. Una buena actuación provoca de inmediato que todo se olvide y que lleguen los aplausos hacia ellos.
Un charco de ladrones, oportunistas, descabellados sin honor y sin conciencia, que su único norte es llevarse lo ajeno para provecho personal. No importan normas, métodos y principios éticos establecidos, pues ven los mismos como prosa burlona para ellos sonreír de sus hazañas vandálicas.
Ser honesto cuesta mucho en Dominicana. Imponer orden es una odisea. Ser correcto en sus actuaciones provoca todos los epítetos de los perversos, que sólo buscan beneficiarse a como de lugar del pastel que no han comprado ni han llevado al horno.
Continuaré el ejemplo del gran Florentino: "Seguid tu camino".