El laico Allawi vence en las legislativas de Irak;se derrumban los partidos religiosos - Barahoneros

viernes, 26 de marzo de 2010

El laico Allawi vence en las legislativas de Irak;se derrumban los partidos religiosos


La coalición opositora encabezada por el exprimer ministro Iyyad Allawi se convirtió ayer en la fuerza con el mayor número de escaños en el nuevo Parlamento iraquí, con 91 diputados de los 325 que estaban en disputa.

En segundo lugar, a muy poca distancia, se quedó el Estado de Derecho, la formación encabezada por el actual primer ministro, Nuri al Maliki, con 89 escaños.

El Parlamento que surge de los comicios del pasado día 7, cuyos resultados oficiales se conocieron ayer, es una asamblea atomizada, donde ninguna fuerza tendrá mayoría para gobernar por sí misma y serán necesarios los pactos para poder formar Gobierno.
En tercer lugar se colocó la Alianza Nacional Iraquí (ANI) integrada por grupos chiís, con 68 escaños, mientras que el bloque kurdo, algo así como el partido bisagra de la escena política, se quedó en 38. Poco antes de conocerse los resultados, dos artefactos hicieron explosión en la provincia de Diyala y acabaron con la vida de al menos 42 personas.

En su primera reacción tras la publicación de los resultados, el vencedor, Iyad Alaui, tendió la mano a todas las formaciones políticas para gobernar, un mensaje que iba dirigido sobre todo a la coalición de Maliki. «Trabajaremos con todos los partidos», aseguró Alaui. El actual primer ministro, el gran derrotado, se negó a reconocer los resultados y anunció su impugnación.

Una hora antes de comenzar a hacerse públicos los resultados una doble explosión acabó con la vida de 42 personas y dejó sesenta heridos en la provincia de Diyala, al norte de Bagdad. Fue el epílogo trágico a un recuento de tres semanas en el que la tensión ha ido creciendo conforme se iba dibujando la victoria de Allawi, el hombre más votado en las provincias suníes que esta vez no boicotearon el proceso.

La ventaja de dos escaños, sin embargo, no garantiza nada ya que, como advirtió Nuri Al Maliki nada más depositar su papeleta el pasado 7 de marzo, “el vencedor en las urnas no tiene por qué ser el vencedor final”. El líder de la coalición del Estado de Derecho sabía mejor que nadie lo complicadas que son las negociaciones para formar gobierno.
Las fuertes presiones sobre la Comisión Electoral no alteraron un trabajo que, según el representante de Naciones Unidas el país, Ad Melkert, ha permitido la celebración de unas elecciones “exitosas” y “creíbles”, según declaraciones efectuadas antes de darse a conocer los resultados finales. Las acusaciones de fraude de los últimos días por parte del Estado de Derecho –respaldadas también por el presidente Yalal Talabani- estuvieron acompañadas de manifestaciones en las provincias del sur, de mayoría chií, donde ha logrado más votos la coalición.

Juego de coaliciones

Irak mira de nuevo a 2005 y el mapa político vuelve a mostrar la misma división de entonces. Los medios locales no contemplan una posible coalición de las dos listas más votadas y apuntan al reencuentro entre Maliki y los que han sido sus socios de gobierno, los partidos religiosos chiís de la Alianza Nacional Iraquí (ANI), la tercera fuerza con 68 escaños. Ambos grupos, unidos a la coalición kurda, cuarta alianza con 38 asientos, repetirían el actual gabinete que ha regido el país en los últimos cuatro años y que será el encargado de despedir de forma definitiva a las tropas estadounidenses en diciembre de 2011.

Maliki lanzó un órdago político al romper la alianza chií para presentarse en solitario y ahora esta estrategia le puede costar el puesto ya que las dos principales fuerzas religiosas que integran la ANI –el Consejo Supremo y la Corriente Sadrista- censuraron a lo largo de toda la campaña el deseo de Maliki de concentrar el poder en sus manos. “Es importante llegar a un acuerdo, por encima de la figura del primer ministro están los puntos comunes para la superación de problemas”, declaró el jueves Sadiq Al Rokabi, uno de dirigentes de la coalición del Estado de Derecho. Una forma de tender la mano a unos partidos religiosos que tienen la llave de la mayoría.