
Unos 200 profesionales que trabajan en el ámbito de la dependencia se convertirán en mayores y vivirán en primera persona los achaques que llegan con el paso de los años, gracias al simulador de edad promovido por la Universidad de Extremadura en colaboración con un centro especializado alemán.
El traje fue presentado en Don Benito (Badajoz) por la doctora en Psicología Teresa Gómez Carroza y la diplomada en Enfermería y alcaldesa de la localidad pacense de Santa Amalia, Carmen Vallejo, miembros del equipo investigador del proyecto, en el que participa el centro "Am Oscerholz", de Stockach (Alemania).
Durante los próximos seis meses enfermeros, terapeutas ocupacionales y técnicos en geriatría en general probarán durante unos 30 minutos el simulador de edad, un traje de unos seis kilos y medio de peso que imita las dificultades habituales de una persona mayor.
El traje está compuesto de dos piezas, un mono y un chaquetón, complementadas de dos coderas de neopreno que se colocan a distinto nivel de ajuste y dos rodilleras del mismo material.
Además, el mono lleva unos complementos en la parte trasera de las rodillas, que después de diez o doce minutos cumplen la finalidad de dificultar la marcha por cansancio.
El chaquetón lleva igualmente a la altura de las lumbares dos anexos que producen en el tronco el mismo efecto que ocasionan los del mono, es decir, cansancio y dificultad de movimientos.
También va provisto de un casco con un cristal, a través del cual se ven distorsionadas las figuras por tener unos puntos que simulan la degeneración de la mácula, y porque el cristal es de color amarillento.
Para simular las dificultades auditivas, el traje lleva unos auriculares y, finalmente, para dificultar la aprehensión, también va provisto de unos guantes de algodón.
La prueba, de treinta minutos de duración, consiste en practicar un recorrido predeterminado, con subida y bajada de escaleras, cruce de semáforos y leer algún cartel y documento escrito, además de agacharse.
Los empleados de la residencia de mayores de Santa Amalia han sido los primeros en probar el simulador y han constatado las adversidades a las que día a día hacen frente los ancianos.
Una vez probado el traje, los profesionales contestarán a un cuestionario sobre la experiencia.
Fuente:eluniverso.com