Por: Alejandro Santana.
Las protestas barriales que se suceden en diversos sectores de la ciudad, están motivadas en la desconfianza que las personas tienen en nuestras autoridades que han formulado promesas y aseveraciones que no se cumplen o que se cumplen parcialmente.
Ocurre que en las pasadas elecciones presidenciales se comenzaron a asfaltar las calles de la ciudad y aunque se anuncio que serian todas, no fue así y el día menos esperado las maquinarias que se usaban fueron sacadas clandestinamente y muchas calles se quedaron sin construir.
Pero lo peor es que el representante en la ciudad de la oficina supervisora de obras del estado, aseguro reiteradamente que todas se asfaltarían y no fue así.
Ahora nueva vez se inicia un amplio programa de asfaltado, precisamente cuando estamos en una campaña electoral y nueva vez las autoridades, dicen que se construirán todas, pero las gente no cree en ese anuncio y la forma en que se realizan los trabajos brincando de un barrio a otro y de forma errática, crea la desconfianza y se tiene el temor de que las compañías que están en eso, nueva vez se vallan como el ladrón en las noches.
Y frente a toda la incertidumbre que viven las personas de los barrios, las autoridades no se apersonan a esos lugares y con autoridad le hacen saber a esas personas que ahora todo va en serio, que deben recuperar la confianza que han perdido.
Pero al parecer a las autoridades no les importan las personas de los barrios y por eso no van a esos lugares a reunirse con esos pobres sin fe.
Y frente a ese panorama, la delincuencia. Entra en asecho y realizan protestas desenfrenadas sin ton ni son, pero con un firme mensaje. Si no nos hacen las calles habrá problemas y ahí es donde entra la policía a controlar el desorden, haciendo desorden con lanzadera de bombas, cartuchos y hasta proyectiles, y ponen en peligro las vidas de niños y personas adultas que han estado en peligro de morir asfixiadas por los gases lacrimógenos de las bombas lanzadas.
Frente a todo ese panorama de desconfianza, falta de autoridad y delincuencia, se hace urgente que el gobernador provincial, el general de policía de puesto en la ciudad, el sindico municipal y hasta el senador de la provincia, aunque estos últimos no representen al estado, vallan a los sectores donde se protesta y conversen con las personas para evitar que ocurran hechos que tengamos que lamentar.
Si así se hiciera no tendríamos protestas y las personas sabrían a que acogerse luego de escuchar a las autoridad que deben ir a los lugares con la verdad no importa cual sea, pero con la firme voluntad de buscar soluciones en bien de la paz, la seguridad y la confianza que se ha perdido por las burlas y promesas que no se cumplen.