Un diputado en Azua tiene desesperada a la población con su enorme "disco light" - Barahoneros

viernes, 16 de abril de 2010

Un diputado en Azua tiene desesperada a la población con su enorme "disco light"


AZUA.-El diputado y candidato a esa misma posición Ruddy Gonzálesz del Partido Revolucionario Dominicanos, se enfrenta a varios reclamos que se pueden convertir en demandas legales de no reparar los daños causados por el monstruoso equipo de sonido de su propaganda política, capaz de romper cristales en el interior de una vivienda cuando esta mediano y máximo volumen.

El equipo de música o de propaganda el diputado del PRD, valorado en mas de dos millones de pesos, se le atribuye la capacidad de poder dejar sordo de por vida a niños entre las edades de recién nacido hasta los (10) años y producir daños irreparables en otros .

Esta bomba de tiempo tiene mas de 60 bocina incluyendo, media baja, cornetas, bocinas de bajo, bocinas de voz y tuiter .

Guillermina Sánchez residente en la calle Emilio Prud-Homme esquina Independencia # 103 del Barrio la Placeta, denuncio que producto del alto volumen y la desconsideración de los manejadores de este equipo, el alto sonido le rompió cristalerías en su hogar que eran reliquia de su matrimonio.

Cada vez que esa organización política organiza sus bandereos en el lugar llamado el triangulo olvida el respeto que se le debe tener a los moradores del sector.
La madre de mi esposo es una señora que supera los 90 años y en estado de salud delicado, lo cual no les importa al diputado Ruddy Gonzáles quien dejo de visitar a Azua, pero que para hacer se sentir invirtió mas de dos millones de pesos en un equipo de propaganda política que enferma y viola la ley que establece los desiveles que soporta un humano.

“Lamento que en este pueblo las autoridades participen en la complicidad política de este desorden haciéndose el chivo loco, en lugar de mandar una alerta y un alto a esta pésima situación, las autoridades de medio ambiente luce ajena o deben estar pagada por el diputado perredeista.

Por Hector J. Caamaño
Fuente: Ecos del sur