
En todo el territorio nacional y fuera de este, los dominicanos representados por la sociedad civil, empresarios, religiosos, estudiantes, profesores, profesionales, empleados privados y públicos, figuras artísticas y gente común , así como los partidos políticos sin distinción de banderías partidarias se sumaron la jornada Lunes Amarillo para la educación, en reclamo que se le asigne el 4 % del Producto Interno Bruto(PIB) a la educación dominicana.
Personas de diferentes edades salieron de sus hogares con atuendos o un distintivo amarillos en apoyo a dicho reclamo. Reporteros y corresponsales de El Nuevo Diario desde puntos importantes del país observaron en las distintas calles, y avenidas, personas con prendas de vestir amarillas, pancartas, sombrillas, simplemente transitando o agrupados en esquinas distribuyendo volantes y stickers.
En el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, nuestros reporteros describen como un éxito la jornada.
En la plaza la Lira ubicada en la avenida Abraham Lincoln de la capital dominicana desde las cuatro de la tarde hasta entrada la noche, se conglomeró un gran número de personas de todas las edades, entre los que se pudo observar miembros de Participación Ciudadana como Javier Cabreja, Santiago Sosa, así como periodistas como Juan Bolívar Díaz; políticos como Luis Abinader, activistas comunitarios como Sandra Acta, entre otros, luciendo camisetas, stickers, cintas color amarillo y pancartas.
El ambiénte que se sentía allí era de mucho optimismo, muchos manifestaron su fe en que esa lucha logrará resutados positivos.
En el recorrido iniciado desde tempranas horas este lunes nos percatarnos que esta movilización pacifica fue apoyada por una gran cantidad de personas que asistieron a sus trabajos, centros escolares, entre otros, llevando una prenda amarilla en demanda de que el Gobierno cumpla, con el cuatro por ciento del PIB para la educación.
Esta campaña convocada por la sociedad civil y que ha recibido el apoyo del empresariado, la iglesia, los partidos de oposición, organizaciones y particulares ha concitando el apoyo de la población.
En la avenida San Vicente de Paúl reporteros de este diario pudieron observar una gran cantidad de personas que utilizan el transporte público para dirigirse a sus labores, vestidas con camisetas amarillas y bufandas del mismo color. Vieron además pasajeros de motoconchos con prendas amarillas.
También en otras calles, avenidas, centros educativos públicos, y privados se obserbaron personas con prendas amarilla en reclamo a un 4% para la educación dominicana.
En el poblado Estorga de Guerra todos los niños de las escuelas públicas portaron cintas amarillas amarradas en las muñecas.
En los Blackberry, específicamente en los BB se observó que los contactos sustituyeron su fotos personales por la imagen amarilla de la convocatoria a esta jornada. También en Facebook y Twitter las personas cambiaron su fotografía de perfil, poniendo un detalle amarillo.
En Twitter pudimos percatarnos que los dominicanos en el exterior también apoyaron la demanda.
Muchos consideraron que esta es la primera protesta que no tiene un matiz político, porque surgió de la sociedad misma, aunque se sumaran a ella los diferentes partidos políticos de oposición.
Observamos además que propietarios de vehículos públicos y privados se sumaron a la campaña y lucieron en el vidrio trasero un llamado al gobierno para que ponga en práctica la petición.
El país le responde al presidente Leonel Fernández
or segunda ocasión en apenas un año, el gobierno del presidente Leonel Fernández ha debido enfrentarse, sin éxito alguno, a movimientos ciudadanos identificados con demandas ajenas a las de la política tradicional.
El año pasado, grupos formados por jóvenes de clase media y populares aunaron esfuerzos hasta torcerle el brazo a un Gobierno que confiado en que la población no reaccionaría, comprometió el destino del Parque Nacional Los Haitises al conceder a un influyente grupo empresarial santiaguero la licencia de instalación de una fábrica de cemento en el área de influencia de esta zona protegida.
Ahora lo desborda la campaña por el cumplimiento de la Ley General de Educación que dispone el 4 por ciento del producto interno bruto (PIB) para el sector. Pese a que el reclamo ha crecido como bola de nieve, un infatuado presidente Fernández afirmó en Santiago que toda la argumentación al respecto es “un falso debate”.
El tiro, y nunca mejor dicho, le ha salido por la culata. Sus capacidades “conceptualizadoras” han sido superadas con creces por la avalancha de la demanda ciudadana que, frente a la construcción de un metro urbano –sueño faraónico-- opta claramente por terminar con las causas del sonrojo de ocupar los últimos lugares en todos los “rankings” educativos que se han elaborado en América Latina.
La “conceptualización” del presidente ha sido desmentida por una ciudadanía que quiere tener una mejor educación; un empresariado crecientemente preocupado por la descalificación indetenible del recurso humano; unas Iglesias que ven con dolor como se ahonda la brecha social y se aleja la igualdad de oportunidades haciendo a la sociedad cada vez más injusta; unos jóvenes que desean ser protagonistas de su propia historia.
Reclamo surgido hace apenas unos meses de grupos sociales y comunitarios frecuentemente menospreciados por el poder y sus amanuenses, el del 4 por ciento es ahora una firme demanda nacional que atraviesa transversalmente a todas las clases sociales. Una demostración vigorosa del empoderamiento de los ciudadanos.