La vida puede ser distinta - Barahoneros

viernes, 3 de diciembre de 2010

La vida puede ser distinta


Hasta ayer, biólogos y bioquímicos podían afirmar que todos los seres vivos estaban formados por seis elementos básicos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre.

Hoy ya no, pues una joven investigadores de la NASA, la exobióloga Felisa Wolfe-Simon, encontró bacterias que pueden usar e incorporar arsénico (elemento tóxico para el resto de seres vivos) en lugar de fósforo, con lo cual modifica los fundamentos de lo que se sabe sobre la vida.

“La definición de vida se ha expandido”, dijo Ed Weiler de la NASA en la conferencia de prensa que se llevó a cabo en la sede de esa agencia espacial, en Washington.

“Mientras perseveramos en nuestros esfuerzos buscando rastros de vida en el sistema solar, debemos pensar con más amplitud y más variabilidad, y considerar la vida en formas que no conocemos”.

Lo nunca visto y el porvenir

“Sabemos que algunos microbios pueden respirar arsénico, pero lo que hemos encontrado es un microbio que hace algo nuevo, construye partes de sí mismo a partir del arsénico. Dijo Felisa Wolfe-Simon sobre sus hallazgos en el lago Mono del Menlo Park de California.

“Si algo aquí en la Tierra puede hacer algo tan inesperado, ¿qué más podrá hacer la vida que aún no hemos podido ver?”, se preguntó la exobióloga.

Aunque, en honor a la verdad, el descubrimiento no era tan inesperado. De hecho, el equipo lo estaba buscando, ya que Wolfe-Simon dijo en un congreso sobre vida extraterrestre, en el 2006, y publicó posteriormente en un artículo que un organismo que pudiera vivir en presencia de arsénico podría, eventualmente, incorporarlo a su metabolismo.

Lo que no es

Desde que se dio la noticia han surgido las preguntas ¿Es una forma de vida que vino del espacio? ¿Es un organismo con un origen distinto al resto de nosotros?

La respuesta a ambas preguntas es “no”.

El microbio recién descubierto, la cepa GFAJ-1, es miembro de un grupo muy común de bacterias, las Gammaproteobacterias, así que la hipótesis más plausible es que llevó su adaptación a ese ambiente al extremo de incorporar el arsénico a su metabolismo.

¿Cómo las encontraron?

En el laboratorio, los investigadores lograron crecer cultivos de GFAJ-1 con una dieta baja en fósforo, pero rica en arsénico y cuando quitaron por completo el fósforo los cultivos siguieron creciendo. Análisis posteriores mostraron que el arsénico estaba siendo utilizado para elaborar partes constitutivas de nuevas células GFAJ-1, como ADN, proteínas membranas celulares.

El equipo, que sabía lo que quería, decidió explorar el lago Mono por sus altas salinidad y alcalinidad, y sus altos niveles de arsénico.