Por Juan Francisco Matos.
A pesar de todos los tropiezos y escollos que confrontó la Junta Central Electoral (JCE) en la preparación de las elecciones congresuales y municipales del próximo domingo 16, cuya mayoría fue culpa de los diferentes partidos políticos que terciarán en ese certamen, gracias a Dios el tribunal comicial logró salvarlos y salir airoso, por lo que los dominicanos, en especial los barahoneros, tendremos unas votaciones diáfanas, transparentes y confiables. FELICIDADES SEÑORA JEC.
En cuanto a los candidatos de la provincia de Barahona que aspiran, unos a repetir en las mismas posiciones que ostentan y otros con ansias de llegar a ocuparlas por primeva vez mediante el voto popular, lamentablemente ninguno de ellos ha dado a conocer un programa definido, dirigido a luchar y defender a los trabajadores, tanto del área urbana como de la rural.
Estos solo se limitaron en todo el transcurso de la campaña electoral, que está por concluir, y en la que han invertido millones de pesos, a hacer como es su inveterada costumbre, cientos de promesas que el pueblo está seguro por experiencia, que nunca cumplirán, aunque duren 50 años desempeñando los puestos para los cuales serán electos el domingo 16 de mayo.
Estos hablan de gestionar y construir obras de importancia, como modernos mataderos, parques, avenidas, embellecer la ciudad, mercados públicos, puertos turísticos, esto, lo otro y más allá (burdas mentiras como siempre), pero ninguno de ellos fue capaz de elaborar un programa donde establezca que luchará por la defensa de los trabajadores, ni siquiera, por la instalación de una pequeña empresa que absorba aunque sea, cinco u ocho manos de obra.
Para elaborar algún punto en beneficio de la clase trabajadora nunca tuvieron tiempo, pero sí, para distribuir dádivas entre los pobladores como es su eterna e inveterada costumbre (el jugar con el hambre y la miseria de los desamparados, los cuales constituyen el grueso de votos en una elecciones).
Solo faltan horas para el cese de la campaña electoral, la cual fue bautizada por un amplio segmento de la población barahonera como "la guerra de las papeletas", para dar paso a las votaciones congresuales y municipales que mantiene a la expectativa al país en general.
Pero sean malos o buenos los candidatos, el pueblo tiene que votar porque es un deber ciudadano establecido muy claramente en la Constitución de la República. Echar el voto por un candidato es votar, echarlo en blanco, también es votar.
El que escoge el segundo paso, cumple con su deber de ciudadano porque votó. El que selecciona el primero, tiene que hacerlo con mucha conciencia y cuidado, no por fanatismo, clientelismo, amiguismo, no vaya a ser que beneficie a algún candidato corrupto, indolente, involucrado al narcotráfico, entre otros delitos que si este realmente lo carga en sus hombros, que se prepare porque tarde o temprano saldrá a la luz pública, y ahí estará la justicia esperando para castigarlo.
Ya la JCE cumplió con su deber, entidad que ha emprendido una vasta campaña por los diferentes medios de comunicación para enseñar a los ciudadanos como sufragar el día 16 y a la vez, exhortándolos a ejercer su derecho al voto.
La población debe complacer al tribunal de elecciones en esta magna labor, votando de la forma que le indique su conciencia. Si votas por un candidato o decides echar tu voto en blanco en la urna, ha cumplido con un deber ciudadano, porque sufragaste, lo único que no debes hacer es no ejercer el derecho al voto.
Aparte de todo esto, ya se acerca la hora 0, donde se sabrá quien es quien, cuáles partidos políticos manipularon las encuestas en favor de sus candidatos. Hay candidatos que pronostican su triunfo en base a la gran cantidad de personas que se dan cita a sus manifestaciones partidarias, pero se olvidan que el que da la victoria a un candidato o entidad política en particular, es el ciudadano que el día de las elecciones (en esta ocasión el domingo próximo), se encuentra en una caseta de un colegio electoral con las diferentes boletas en manos.
A los que tienen como costumbre vaticinar sus triunfos electorales partiendo del número de personas que asisten a sus mitines, mano a mano, cara a cara, entre otras actividades proselitistas, les recordamos que en el país ningún candidato de un partido político reunía en sus activivades de campaña electoral más gente que Joaquín Balaguer, y sin embargo el pueblo dominicano sabe perfectamente que Balaguer nunca ganó unas elecciones mediante el voto popular, sino mediante el fraude electoral.
Pero para suerte de los dominicanos, ya la etapa del fraude electoral pasó a la historia. Balaguer se lo llevó consigo a la tumba triste y fría.
También los golpes de Estado contra gobiernos legítimos como el perpetrado contra el profesor Juan Bosch, la madrugada del 25 de septiembre de 1963, cuyo principal cabecilla, fue el ex general Elías Wesssin y Wessin,quien arde eternamente en el infierno, pasaron a ser parte de la historia, gracias a la Revolución de Abril de 1965, acción que luego se convirtió en una Guerra Patria, cuando los constitucionalistas enfrentaron a las tropas yanquis que invadieron el país para salvar a los militares anti-pueblo que estaban acorralados por las fuerzas rebeldes, en la base aérea de San Isidro, entre los cuales estaban Pedro Bartolomé Benoit, Antonio Imbert Barrera y Elías Wessin y Wessin.
Como el fraude electoral ya no existe en Dominicana, exhortamos a los perdedores del domingo 16 de mayo a aceptar con altura su derrota y no salir con el cuento de que se hizo fraude en su contra, porque hasta sus mismos seguidores les darán la espaldas, si sacan a relucir esta pueril táctica.