
Una muestra de orina de Barry Bonds en 2003 dio positivo por drogas prohibidas para mejorar el rendimiento, dijo el martes el antiguo director de un laboratorio de la Universidad de California en el juicio por perjurio contra el ex beisbolista.
Al describir una prueba realizada tres años más tarde a la muestra, el ex jefe del laboratorio olímpico de la Universidad de California (UCLA) Don Catlin dijo: "Contenía drogas o metabolitos que no deberían haber estado allí".
Bonds se declaró no culpable de mentir a un gran jurado en una investigación hecha en 2003 por el uso ilegal de sustancias dopantes en el béisbol, pero los fiscales dicen que van a demostrar que, en efecto, el "rey de los jonrones" tomó esteroides.
La muestra de orina contenía tetrahidrogestrinona (THG), un esteroide que los fiscales dicen que fue diseñado para evitar ser detectado, y clomifeno, una sustancia que suprime la hormona estrógeno, lo que podría aumentar la producción de testosterona.
Catlin, quien diseñó los procedimientos de prueba para identificar este tipo de drogas, comentó simplemente que las pruebas realizadas a las drogas dieron positivo.
El testimonio de Catlin llega después de que una serie de testigos se presentara la semana pasada ante el juez dando detalles del periplo que realizó la muestra de orina desde el estadio de los Gigantes de San Francisco, donde Bonds realizó la prueba, al laboratorio de la Universidad de California.
La muestra dio en un primer momento negativo tras un análisis hecho en el Quest Diagnostics, pero un agente se apoderó de la prueba en el marco de una investigación al laboratorio BALCO y lo llevó al laboratorio de la UCLA.
En ese lugar, una prueba más sofisticada detectó la droga, declaró Catlin.
Los cargos en el caso se derivan a partir de 2003, cuando Bonds apareció ante un jurado y testificó que no usó esteroides ni hormonas de crecimiento.
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Inician en la corte litigios por paro laboral de la NFL
MINNEAPOLIS -- El paro de la NFL hace su ingreso en la corte.
Los abogados de Tom Brady, Drew Brees y otros jugadores expondrán hoy su postura ante la jueza Susan Richard Nelson, y le pedirán que revoque de inmediato el cierre patronal, antes de que les cause un "daño irreparable".
La solicitud de una orden judicial acompaña la demanda antimonopolio presentada contra la liga, después que las conversaciones laborales se derrumbaran el 11 de marzo.
La liga sostiene que tiene el derecho de impedir que los jugadores trabajen, y dice que la corte debe aguardar hasta que la Junta Nacional de Relaciones Laborales emita un fallo sobre su argumento de que el sindicato de jugadores negoció de mala fe.
Es la primera vez que ambas partes se ven en el tribunal, desde que el cierre se decretó hace más de tres semanas. Desde entonces no ha habido nuevas conversaciones para llegar a un acuerdo laboral.
"Es improbable que la Juez Nelson emita una decisión hoy", dijo Álvaro Martín, de ESPNdeportes. "Anticipan que el proceso requerirá días o semanas, y el perdedor indudablemente apelará".
El pleito es complicado y tal vez poco interesante, en momentos en que aún faltan cinco meses para la nueva temporada, pero el destino del deporte más popular entre los estadounidenses está en la cuerda floja.
"Aunque el fútbol americano está disfrutando esta popularidad sin precedentes... nada es invulnerable", dijo David Allen Larson, profesor de derecho laboral en la Universidad Hamline en Saint Paul, Minnesota, donde la jueza Nelson presidirá la audiencia.
El primer paro laboral en la NFL desde la huelga de 1987 --y el primero en cualquiera de los principales deportes estadounidenses desde que la liga de hockey sobre hielo perdió la temporada 2004-05-- se ha convertido en una de las disputas más desagradables en la historia de los deportes.
Los jugadores no quisieron hacer más concesiones financieras cuando los dueños se negaron a mostrar sus libros contables, y los propietarios insisten en que la disolución del sindicato es un engaño orquestado para adquirir ventaja en el pleito.