Ataques sucedieron dos semanas después de que el Gobierno iraquí se comprometiera a negociar con EE.UU. la permanencia de 48.000 soldados
Bagdad. Terroristas suicidas y coches bomba sacudieron hoy diez ciudades de Iraq, dejando al menos 60 muertos, en atentados aparentemente coordinados, que las autoridades adjudicaron a afiliados de Al Qaeda que buscan desestabilizar al Gobierno.
Los ataques terminaron con una reciente calma por el mes sagrado musulmán de Ramadán y pusieron de relieve la persistente fragilidad de la seguridad iraquí en momentos en que las tropas estadounidenses se preparan para retirarse del país después de ocho años de la invasión que derrocó al dictador Saddam Hussein.
Uno de los peores atentados fue registrado en la localidad de mayoría chií, Kut, en donde murieron 37 personas y quedaron heridas más de 68, luego de que una bomba explotara al costado de un camino ubicado a 150 kilómetros al sureste de Bagdad, dijeron la policía y fuentes sanitarias.
“Estos ataques (...) están intentando influenciar la situación de la seguridad y minar la confianza en las fuerzas de seguridad”, dijo el mayor general Qassim al-Moussawi, portavoz de las operaciones en Bagdad, responsabilizando a grupos ligados con Al Qaeda.
Aunque la violencia ha decaído en Iraq desde que alcanzó su pico más alto entre 2006 y 2007, los atentados siguen siendo una constante en el día a día iraquí. Solo en julio de este año murieron 259 personas en ataques terroristas en el país.
Los atentados de hoy se han producido dos semanas después de que el Gobierno iraquí se comprometiera a negociar con el estadounidense la permanencia de 48.000 de sus soldados más allá del 31 de diciembre de 2011.