Cosas de mi barrio: Vivencia de un barahonero en los barrancones - Barahoneros

miércoles, 17 de agosto de 2011

Cosas de mi barrio: Vivencia de un barahonero en los barrancones


En mis visitas fortuitas a Barahona siempre me dejo caer por mi barrio querido, y me confundo en abrazos y saludos con aquellos que todavía viven en la zona, lo cual para mi es siempre una grata ocasión, aunque ya tenemos la calle debidamente arreglada con su respectivo puente sobre el Rio Biran, me llega la nostalgia de mis años mozos, mirando cada espacio, cada rincón, donde solíamos divertirnos y juntarnos para conversar.

Los Barrancones de Mellizo eran cuartuchos para gente de escasos recursos construidos consecutivamente de madera en forma de U con dos aulas para dar clases a niños del Barrio y en las noches servían de educación para adultos. Allí vivía Luquita (EPD), un señor muy respetado por todos, pero que no escapaba de nuestras travesuras cuando salía en su bicicleta, pues perdía el equilibrio cuando apartaba la vista del camino y si le llamábamos “Luquita mira pa’tra” era casi seguro que lo veíamos caer. Dejo de hacernos caso cuando se le llamaba, es decir ya no miraba; pero me las ingenie y le hice una imitación de voz y lo llame “Luquita te llaman”…al mirar se metió de cabeza en los guayacanes desde donde se levantó sin decir nada y comenzó a caminar hacia donde me encontraba por lo que tuve que correr hacia mi casa donde lo escuche quejarse con mi madre.

También allí vivía el célebre “Barajita”(EPD) buscavida muy conocido en Barahona a quien recordamos por sus ocurrencias. Vivía con Mercedes (EPD) con había procreado a Papo (Vive en Brooklyn) y Tomas (Hijo de crianza), era conocido por ser muy medido con sus gastos ya que decía que le costaba mucho conseguir el pan de cada día, así cuando salía para la calle le dejaba 50 centavos a Mercedes para le haga un locrio de pollo y que le guarde pechuga.

Uno de los hechos que más nos llamó la atención fue uno de los residentes en una de los cuartuchos, cuando regreso una madrugada borracho, llevando unos amigos con guitarras para darle una serenata a su adorada y en medio del silencio de la mañana se escuchó su voz estropajosa…”Quiero dedicarle esta serenata a mi mujer a quien quiero mucho y como muestra de mi cariño le dedico esta serenata que se llama “Luces de Nueva York”…de inmediato sonaron las guitarras y la voz quisquillosa del cantante trataba de afinar … “fue un cabaret, donde te encontré bailando…” La hoja superior de la puerta doble que tenían todas las habitaciones se abrió rápidamente dejando pasar el contenido de una bacinilla, bañando al serenatero y los músicos quienes se encontraban alineados, además de maldiciones e insultos…. “tú no me encontraste en ningún cabaret hijo de puta, aquí no vuelvas más…” El hombre más adelante se arregló con su mujer después de rogarle, pero se tuvo que mudar porque no aguantaba la chercha de los demás en el barrio.

Autor Frank Jimenez/El biranNY