La rápida y efectiva intervención de Fidias Aristy, secretario general de la Liga Municipal, logró evitar, casi a última hora, serios problemas en las elecciones de las salas capitulares de muchos de los ayuntamientos del país, en lo que pudo devenir en un conflicto, atizado por las controversias internas en el PRD y la evidente falta de controles en las líneas de mando del PRSC.
Los dos focos principales del conflicto fueron los ayuntamientos del Distrito Nacional y de Santo Domingo Este, los dos más grandes del país y que son controlados por el PLD, tanto en la figura de sus alcaldes como en las mayorías de las salas capitulares, aunque apoyados por los regidores aliados. Pero la situación amenazó con extenderse por todo el país en un enfrentamiento PRD-PLD y en el cual algunos 'vivos' reformistas viendo el 'río revuelto' trataron de pescar para su provecho personal.
La génesis del conflicto viene de las controversias que subsisten en el PRD, donde el grupo de Miguel Vargas se queja amargamente de que Hipólito Mejía ha 'marginado' a muchos dirigentes en las direcciones de la campaña electoral del partido opositor, lo que amenaza, a su vez, con impedir la integración y/o unidad de la organización en torno al proceso del 2012.
"Esas son cosas que no ayudan al proceso de unificación, pues desde ya se han estado repartiendo los cargos, a algunos compañeros no les dan participación para buscar el poder, imagínense cuando esos compañeros lleguen al poder", dijo Miguel Vargas en un acto público en que se quejó de que él y sus seguidores han sido marginados por el equipo del ex presidente Mejía, lo que impide una real solución de los problemas internos de esa entidad, citó el diario Hoy en su edición del lunes 15 de agosto.
La dirección del PRD, encabezado por Miguel Vargas, decidió 'enfrentar' a los peledeístas en una serie de ayuntamientos 'emblemáticos', como el del Distrito Nacional y el de Santo Domingo Este, para tratar de 'despojarlo' de la presidencia de las salas capitulares, debido a la 'fragilidad' que los peledeístas presentan en éstos, dado el número de puestos que les dieron a los aliados en las elecciones del 2010.
El grupo de Hipólito no dio trascendencia inicialmente al tema, pero al ver el 'lío' que se le venía encima –el PRD puso en peligro la supremacía que tiene en los 57 ayuntamientos que ganó en el 2010, lo que afectaría sensiblemente su campaña electoral en el interior- dispuso una serie de movimientos para apoyar una solución del impasse sin tener que aparecer en escena. Y así fue.
El 'lío' del Distrito
La Sala Capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional –con 37 regidores, 16 del PRD, 11 del PLD, seis de los aliados y cuatro del PRSC, que generalmente han interactuado con el PLD- ha sido dirigida por regidores peledeístas desde que en el 2002 la plaza fue ganada por Roberto Salcedo, quien agota el tercer mandato, dos de cuatro años y el actual de seis, que concluye en el 2016.
Para la elección del bufete, este 16 de agosto –se eligen anualmente, igual que en el Senado y la Cámara de Diputados- los peledeístas decidieron presentar a la reelección al regidor Winnie Terrero y todo parecía correr sin mayores contratiempos.
Sin embargo, de buenas a primeras la dirección del PRD anunció su 'decisión' de presentar una plancha para enfrentar a Terrero y al PLD, sobre la base de que cuenta con 16 bancas. Para completar 19 votos –la mitad más uno de los 37 puestos en total- contactó a algunos regidores reformistas y aliados del peledeísmo.
En este escenario, el PRD anunció la candidatura de Alejandro Barón, de la tendencia de Hipólito Mejía, pero varios de los regidores perredeístas extrañados con la 'línea de confrontación' bajada, estaban dubitativos sobre la posición a tomar.
El asunto se enredó al entrar en escena el regidor Kalil Michel, del PRD y la tendencia de Miguel Vargas, quien comenzó una serie de contactos y reuniones con 'compañeros municipales', algunos reformistas e incluso con peledeístas, ofertando una plancha de 'coalición' que contaría con el apoyo de Danilo Medina.
El ambiente se 'enrareció', al extremo de anunciar sus apetencias por la presidencia de la Sala Capitular el regidor reformista Joaquín Díaz, considerado un hombre de Carlos Morales, quien dijo recibiría el apoyo de un grupo de perredeístas y de algunos de los aliados del PLD.
Reuniones y conversaciones, ofertas y negociaciones se produjeron sin cesar a todo lo largo del fin de semana y desde el despunte mismo del lunes, 15 de agosto, víspera de la elección.
La mayor confusión se produjo en la mañana del lunes cuando Ramón Rogelio Genao, secretario general reformista, anunció 'oficialmente', en conferencia de prensa, la candidatura de Joaquín Díaz, aunque la misma no contaba siquiera con el apoyo de algunos de los cuatro regidores del PRSC –los otros tres son Rosa Daisy Agramonte, Ramón Peña y Julio César Martínez- en el Ayuntamiento del Distrito Nacional. No pasó una hora para que la máxima dirección del PRSC ordenara a Johnny Jones, secretario de Asuntos Municipales del partido, que deshiciera públicamente el camino andado por Genao y anunciara el apoyo de los cuatro regidores reformistas a la plancha que presentara el PLD.
Desde el litoral de la alta dirigencia del PLD se había difundido, callada pero enérgicamente, la advertencia de que si se intentaba sabotear la elección de Winnie Terrero en el Distrito Nacional y de la plancha del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, los peledeístas presionarían en todo el país para despojar de las direcciones de las salas capitulares a los regidores perredeístas, donde el PRD había ganado la alcaldía.
Esto rompía un pacto establecido desde los años de Peña Gómez, que garantizaba el respeto de controlar la Sala Capitular en los Ayuntamientos a favor del partido que había ganado el alcalde.
Hipólito y su equipo, advertidos de lo peligroso de la situación para su campaña y sus aspiraciones del 2012, dio paso a 'contactos' y bajó 'líneas' para neutralizar lo que un dirigente de su equipo llamó 'una perversidad' y un 'tremendismo' iniciado por dirigentes de su propio partido.
Ante toda este panorama de confusión y hostilidad, que amenazaba la convivencia necesaria para la campaña electoral presidencial, entró en acción el secretario general de la Liga Municipal, Fidias Aristy, quien a media mañana del lunes inició reuniones directas con alcaldes y dirigentes de los tres principales partidos, dando por cerrado el episodio poco después de las 7:00 de la noche, cuando las dirigencias políticas del PLD, PRD y PRSC dieron la seguridades de que todo 'volvía a la normalidad', y que se respetaría aquel viejo acuerdo de garantías a la gobernabilidad municipal.