Inundación del lago Enriquillo obliga a los productores a cambiar de oficio - Barahoneros

lunes, 23 de mayo de 2011

Inundación del lago Enriquillo obliga a los productores a cambiar de oficio


Por: Flavia Mejía.

De los extensos terrenos que antes estaban sembrados de maíz, yuca, batata, guineos, plátano y frutos menores, hoy sólo quedan los troncos secos y, en los agricultores, el recuerdo de esos días de abundancia.

Las saladas aguas del lago Enriquillo llegan hasta la orilla de la carretera Duvergé-Jimaní, al suroeste del país. Mientras que en el trayecto Baitoa-El Limón, provincia Independencia, se ha extendido considerablemente desde el paso de las tormentas Olga y Noel, en 2007.
El administrador de ese monumento natural, Benito Hernández Naut, especifica que el lago se adueñó de un total de 170 kilómetros cuadrados de terreno. Es decir, que de 250 kilómetros cuadrados que tenía antes, pasó a medir 420.

Ante esa situación, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) iniciará en junio un estudio para determinar las causas de la elevación del nivel de las aguas. El trabajo se realizará con la asistencia de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), de las Naciones Unidas, y en coordinación con la Comisión Nacional de Energía.

De los extensos terrenos que antes estaban sembrados de maíz, yuca, batata, guineos, plátano y frutos menores, hoy sólo quedan los troncos secos y, en los agricultores, el recuerdo de esos días de abundancia.

Al seguir la vía que bordea el lago en el sentido Oeste-Este, el panorama de desolación es el mismo y la gente expresa un sentimiento de abandono y desesperanza por la falta de acción de las autoridades.

En la localidad Boca de Cachón, también en Independencia, el agua ya cruza la carretera por debajo. Es la comunidad más afectada, con unas 500 familias. Sus residentes temen que un día amanecerán ahogados.

Nati Novas asegura que si excava el patio de su casa para sembrar, sale agua. “Vivimos con miedo. Nuestras casas están flotando, es una capita de tierra lo que nos queda”.

El presidente de la Asociación de Agricultores Nuevo Progreso, Damián Florencio Matos, estima que 120 agricultores perdieron más de 5,000 tareas y 4,000 reses en los últimos tres años. “Las vacas se morían de sed y de hambre porque el lago ahogó los pastos. Eso daba pena”. Cuenta que la situación empeoró con la tormenta Tomás, el año pasado.

Dice que los agricultores sobreviven “por la gracia divina”. Algunos se inclinaron por la pesca y otros se dedican al motoconcho. Todavía esperan que se haga realidad la promesa del Gobierno de habilitar tierras para la agricultura.

En la vía Neyba-La Descubierta, Bahoruco, se observan, sumergidos hasta la mitad, los troncos secos de los cocoteros. En Postrer Río, las últimas plantaciones de maíz y plátano también se pudrieron por el agua del lago, que es tres veces más salada que la del mar.

El lago se ha apoderado de varias tomas de agua dulce en Las Clavellinas, Postrer Río y Villa Jaragua, en Bahoruco. Allí no hay cómo conservar una plantación: las tierras que se salvaron de la crecida no tienen sistema de riego óptimo.

En el proyecto AC-159 del Instituto Agrario Dominicano, 40 agricultores perdieron sus cosechas. Mientras, pescadores se quejan de que la jaiba cirica les dificulta la pesca. Se enreda en la red y acabar con las tilapias y biajacas.


Investigan las causas

Para investigar las causas de la expansion del lago Enriquillo, un equipo internacional estudia el fenómeno desde abril del año pasado. Los cuatro científicos, encabezados por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), se dedicarán por dos años más a determinar las causas del aumento del nivel de las aguas. Cuentan con un financiamiento de 7.5 millones de pesos, que provienen del Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico Tecnológico (FONDOCyT). ]

La Universidad Autónoma de Santo Domingo también efectúa estudios para determinar a qué se debe la crecida del lago. El paisaje de ese parque nacional, que recibe la visita de al menos 160 turistas al mes, ha cambiado totalmente en los últimos tres años.

La piscina azufrada desapareció. El desbordamiento, además de pérdidas a la agricultura, ha alterado a la fauna. Algunos pescadores de Las Baitoas, Duvergé, y de Las Clavellinas, en Bahoruco, aseguran que han visto caimanes próximo a la orilla del lago, pero el administrador del parque lo niega.