
SAN CRISTÓBAL.- En los últimos cinco años, en el municipio cabecera de San Cristóbal, han ocurrido más de 150 hechos violentos, sin sumar los de la provincia, que podrían llegar a más de mil casos. Sin embargo, es lamentable que en la comandancia policial de San Cristóbal, nunca ha existido un equipo especial eficiente para investigar los casos de homicidios y aclarar cada uno de estos hechos sangrientos.
Es triste que de estos hechos violentos, más de 30 continúan impune y en otros se ha negociado con los protagonistas de estos crímenes, y sus familiares pierden el sueño cada noche, a sabiendas de que los asesinos de sus parientes deambulan por las calles y avenidas del país.
El Sensor de la Tarde habla con hechos.
En fecha seis del mes nueve del 2007, fue asesinado por dos sicarios al caer la tarde, Elvin Alberto Luna Bichara, de 43 años, cuando conversaba con un amigo en la calle Domingo Valera del sector Pueblo Nuevo, y nunca el departamento de homicidios ha dicha nada.
Para mencionar un sólo ejemplo de los conductores de motocicletas que han sido ejecutados por delincuentes en la autopista Seis de Noviembre, citamos la muerte de Juan Pablo Casado, de 19 años.
En San Cristóbal, todos somos pedagogos de la existencia de un cartel, que cumple con la misión de ejecutar personas ligadas al bajo mundo de las drogas, y en algunos casos internacionales.
¿Por qué nunca se ha hablado de la ejecución de un hombre no identificado en el paraje de la Canela de Nigua, San Cristóbal?.
Sin embargo los familiares de los hermanos Oliver Delgado Cordero, de 39 años; de Chucho Delgado Cordero, muerto a balazos el pasado año por sicarios al servicio del bajo mundo, siguen llorando cada día, y aún los oficiales policiales del departamento de homicidios no han respondido apresando a sus verdugos.
Pero el hecho más espeluznante fue la ejecución del primer Teniente, Guillermo Antonio Tejeda Krankinkel, en un hecho ocurrido el 4 de marzo del año 2008, a plena luz del día, y a pesar de que los oficiales conocen a los que cometieron este crimen, el hecho sigue impune, como si el mismo diablo ocultara a sus asesinos.
Este es un caso insólito y podría remover de arriba a bajo el cuartel policial de San Cristóbal, porque su padre Guillermo Antonio Tejeda, reconocido periodista, podría abrir una caja de pandora en solo días.
Señor jefe de la Policía Nacional, Mayor General José Polanco Gómez, el Sensor de la Tarde le solicita, no solamente cambio en la Dirección de Investigación de Homicidios de San Cristóbal, si no dotar de un equipo capaz de desempolvar los archivos, donde duermen mas de 30 homicidios impunes, y revivir los caminos de la impunidad, para que mañana no se diga, “estos vientos trajeron estos lodos”.
Editorial del Sensor de la Tarde hoy titulado "Atención señor jefe de la Policía Nacional".